Es poco probable que puedas encontrar aunque sea a una persona en el mundo que jamás hubiera mentido. Nos enfrentamos con las mentiras a diario pero nos desconcentramos cuando resulta que el mentiroso es nuestro hijo.

Genial.guru descubrió por qué los niños empiezan a mentir y qué rol juegan sus padres en esto.

El niño conoce las consecuencias

A menudo el niño empieza a mentir solo porque sabe que si dice la verdad, lo asesinarán. Empieza a fomentar su honestidad (por ejemplo, haz el castigo menos estricto o sustitúyelo con una conversación), entonces dejará de temerle a la verdad.

El niño no quiere decepcionarte

Tus hijos te quieren, por lo cual no quieren decepcionarte. Si reaccionas a su confesión con más ligereza, pronto el pequeño dejará de temer herirte con la verdad.

No miente, fantasea

A veces el niño puede pasar sus deseos por la realidad: contar acerca de sus aventuras imaginarias o asegurarles a los demás que tiene a un hermano imaginario. Toma estos cuentos con condescendencia porque, por lo general, éstos desaparecen conforme el niño va creciendo.

Mienten porque no se acuerdan

A veces los niños dicen mentiras y creen que son verdad. Especialmente esto sucede con los niños que pueden olvidar que hicieron algunas travesuras.

Que este tipo de mentiras no te asusten. Intenta hablar pacientemente con tu pequeño para ayudarle a recordar qué pasó y explícale qué sentimientos provoca en ti su acto.

Miente para adornar la realidad

A veces los niños mienten, sabiendo que es lo correcto: por ejemplo, cuando aseguran que están emocionados con los calcetines tejidos por su abuela aunque en realidad esperaban recibir otro regalo.

Tú decides si quieres desacostumbrar a tu niño a este tipo de mentiras. Al final de cuentas, muchas veces actuamos igual.

Nosotros mismos programamos su respuesta

A menudo le hacemos al niño una pregunta que sugiere sólo una respuesta. Por ejemplo, le preguntamos: “¿Está delicioso?“, cuando tristemente remueve el puré de patatas frío por el plato.

En estas situaciones, para no obligar al pequeño a mentir, es mejor pasar a la resolución del problema: ”¿Qué quieres que agregue al puré para que sepa mejor?”.

Le da miedo cambiar los papeles

Tu pequeño teme confesarte sus travesuras porque está seguro de que sólo los personajes negativos (como en los cuentos de hadas) pueden obrar mal. Por lo cual, al admitir su error, se convertirá en un villano para ti.

Explícale que también las personas buenas a veces se equivocan. Pero, a diferencia de las malas, saben ser responsables por sus actos.

Nosotros también mentimos

El niño imita a los padres en todo. Por lo tanto, viviendo en un ambiente en el cual se acostumbra mentir, él también empieza a usar habilidosamente las mentiras.

La solución es fácil y difícil a la vez: debes empezar a ser más honesto

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here