La Canciller estudia ahora si trata de gobernar en minoría para evitar las urnas, que podrían perjudicar aún más a su partido. Algunos creen que es el principio del fin de la Canciller

Las negociaciones para formar gobierno en Alemania han fracasado. El bloque conservador de Angela Merkel, los liberales y los verdes no han podido encontrar suficiente terreno común en las cinco semanas que llevan de conversaciones. Convocar nuevas elecciones es ahora la salida más viable, algo inédito en Alemania, un país que se precia de su estabilidad. El futuro de la canciller está en juego, al igual que el de Alemania y el de todo el continente.

El escenario que se perfila más viable es la convocatoria de nuevas elecciones. La opción que lo habría evitado -que el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz hubiese revisado su posición, tal vez por responsabilidad de estado, y aceptado entrar una gran coalición con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel- ha sido descartada de plano por esta formación. “No estamos disponibles para entrar en una gran coalición”, ha manifestado Schulz

“Es un día para al menos hacer un profundo examen sobre el futuro de Alemania”, aseguró la canciller en la medianoche del domingo al lunes, después de que el Partido Liberal (FDP) rompiese las negociaciones al no lograr avances. “Como canciller, como canciller en funciones, haré todo lo que esté en mis manos para asegurarme de que este país sigue estando bien gobernado en las próximas semanas, que serán difíciles“, agregó con gesto serio y cansado, rodeada de una docena de sus colaboradores más cercanos.

El órdago ha fallado. Tras las elecciones del pasado 24 de septiembre, Merkel, que había cosechado el peor resultado de los conservadores en siete décadas, se lanzó a la única combinación que le auguraba un gobierno estable (porque los socialdemócratas se descartaron de inmediato y anunciaron su vuelta a la oposición). Se trataba de una coalición ínedita a nivel federal que excitó la imaginación en muchos altos despachos. Conservadores, liberales y verdes podrían dar a la locomotora europea un gobierno que apostase a la vez por dinamizar la economía y proteger el medio ambiente, que modernizase Alemania y revitalizase Europa. Un ejecutivo con las mejores cabezas de cada partido.

Pero la realidad ha sido tozuda. Los partidos han topado con escollos insalvables en cuestiones como la migración y los refugiados, el fin del diésel y el carbón o la política impositiva. La CDU se encuentra, en el plano ideológico, en el centro de un triángulo en cuyas esquinas se disponían los otros tres protagonistas de las conversaciones: los conservadores bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU), el FDP y Los Verdes. El partido de la canciller era percibido como capaz de llegar a acuerdos con cualquiera de las otras fuerzas, pero los postulados de las otras tres formaciones entre sí eran difícilmente conjugables. Los Verdes pedían el fin del uso del carbón, a lo que se negaban los liberales. Los ecologistas y los liberales exigían una ley de inmigración, algo que no querían los bávaros. Los liberales insistían en una rebaja de impuestos que conservadores y verdes veían excesiva.

“Podríamos haber alcanzado un acuerdo”, consideró la canciller tras ver que los liberales se levantaban de la mesa y daban por rotas las negociaciones. Las conversaciones estaban ya muy avanzadas en los puntos más críticos, indicó Merkel.

“Mañana contactaré con el presidente [alemán, Frank-Walter Steinmeier], le informaré del estado de la situación y veremos cómo se desarrollan las cosas”, explicó Merkel tras lamentar el fracaso de las conversaciones y prometer “responsabilidad“. Las opciones son escasas. La única otra suma que conducía a un gobierno estable tras las elecciones de septiembre era la reedición de la gran coalición de conservadores y socialdemócratas que había conducido el país en la anterior legislatura (2013-2017). Pero el Partido Socialdemócrata (SPD), como suele suceder con los socios minoritarios en los gobiernos de coalición, obtuvo un pobre resultado electoral y, viendo que repetir alianza iba a erosionar aún más su imagen y su base electoral, anunció su marcha a la oposición. Era hora de renovarse y ejercer una oposición responsable, adujo su líder, el expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz.

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