El máximo jerarca de la Iglesia católica en Honduras está envuelto en un escándalo de corrupción que le costará su puesto y su prestigio.

Luego de recibir información de los millonarios ingresos que obtenía el Cardenal, el mismo Papa Francisco ordenó una investigación secreta, enviando a nuestro país al monseñor Jorge Casaretto,

quien descubrió que Rodríguez cobra desde hace muchos años un sobresueldo de un millón de lempiras mensuales de la Universidad Católica de Honduras, además de un aguinaldo de casi dos millones.

Casaretto también detectó que el Cardenal Rodríguez, en complicidad con el obispo Juan José Pineda, se apropiaron de millones de lempiras provenientes del Gobierno, que se los asignaba a la Fundación Suyapa, los cuales enviaban a empresas fantasma en Inglaterra.

El Papa Francisco manifestó estar profundamente triste y decepcionado por el proceder de uno de sus hombres de confianza, que lideraba una iniciativa del Vaticano de promover una Iglesia afín y cercana a los pobres.

La noticia ya circuló a nivel mundial luego de ser revelada por la revista italiana L’ Espresso, aunque los medios hondureños han tratado de ocultarla en nuestro país. Para suerte de otros líderes religiosos corruptos de la Iglesia evangélica como los pastores Roy Santos, Evelio Reyes y Alberto Solórzano, ellos no cuentan con un superior que pueda investigarlos y castigarlos y se siguen enriqueciendo con dineros del pueblo, el cual reciben a cambio de su colaboración con Juan Orlando Hernández.

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