Cambiar Nápoles por Manchester es como pasar de veranear en un camping a relajarse en un resort de cinco estrellas. De la fría catedral cercana a Shambles Square al calor de la Via Tribunali y el altar del Diego en el Quartieri Spagnoli hay un trecho. “Hubo una atracción instantánea”, confiesa Scott McTominay en una entrevista a ‘The Athletic’ al recordar la primera llamada de Antonio Conte cuando todavía era futbolista del Manchester United. No lo dudó ni un momento.
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