Fernando Alonso volvió a hacer maravillas con su Aston Martin con un inesperado P11 en la clasificación de este sábado en Bakú. A pesar de que el GP de Azerbaiyán se presentaba como uno de los más duros para la escudería verde en lo que resta de campeonato, el asturiano se aseguró una oportunidad de pelear por los puntos tras sacar el máximo partido a su AMR25.
El de Bakú fue uno de los sábados más estrambóticos de la temporada. Banderas rojas, accidentes, pilotos sin poder completar sus vueltas… el caos convertido en clasificación que deparó un Max Verstappen partiendo desde la primera posición y a Carlos Sainz, pletórico con su Williams, desde la segunda.
Cerca del milagro de la Q3
No tuvo tanta suerte Fernando Alonso, quien ya sabía de antemano que el GP de Azerbaiyán era otro de los que tendría que competir sin un arma competitiva. A pesar de ello, el asturiano volvió a estar a la altura de las circunstancias sacando prácticamente un segundo a su compañero de equipo Lance Stroll y terminando en una inesperada undécima posición en Bakú.
“Ha estado muy cerca poder entrar en la Q3, pero un poco inesperado también estar tan arriba”, reconocía Fernando ante los medios. “Me quedo con el P11 que es fantástico, no lo esperábamos. Casi llegamos al milagro de la Q3, pero ojalá mañana podamos estar en los puntos”.
El asturiano ha tenido problemas con su AMR25 todo el fin de semana, así que toma de buen gusto la undécima posición con esperanza de poder pelear por los puntos este domingo: “Ayer iba realmente mal. Pensamos que la Q1 era nuestro límite hoy, es una sorpresa positiva estar el P11”, expresó. “Una qualy muy extraña, con tantas interrupciones, tantas banderas rojas… que igual no todo el mundo ha hecho sus vueltas buenas en el mejor momento. Igual hemos acertado en intentar aprovechar las oportunidades, a ver mañana si podemos mantener esas posiciones de estar al límite de los puntos“.
No fueron pocos los pilotos que tuvieron problemas para completar una vuelta competitiva en las calles de Bakú: “Hay mucho viento y muy inconstante. Cuando hay pero es constante, ya te esperas en algunas curvas tener más agarre, en otras tener más dificultades… pero va cambiando. Es un poco una lotería cada vuelta, así que mañana va a ser una carrera difícil”, explicaba. “El sabor de boca que se te queda siempre es un poco amargo, porque en la Q2 solamente pude dar una vuelta, la última. Estaba sin tiempo a falta de un minuto para la bandera roja. Siempre piensas que puedes ganar una décima aquí o allá, pero también pienso que es lo mismo para todos y ha tenido todo el mundo pocas oportunidades de dar una vuelta. Quizás por ello estamos donde estamos“.
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