Por qué vas a querer copiar el estilo de Jon Hamm

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En estas últimas semanas te habrán hartado de leer los rangos y listas de recomendaciones de las mejores series para sobrellevar mejor el confinamiento en el hogar. Con los ojos cerrados podría afirmar cualquier seriéfilo con la seguridad de no equivocarse -también los pocos a los que no les guste la serie-, en prácticamente todas aparece en los primeros puestos “Mad Men”, la serie que podría al estrellato a varios de sus actores principales, entre ellos Elizabeth Moss (“El cuento de la criada”).

Pero si “Mad Men” es una serie de culto, con un sitio garantizado para siempre entre las mejores de la historia, es por Don Draper, el personaje sobre el que gira la brillante trama. Y Don Draper no sería lo mismo si no le hubiera dado vida Jon Hamm, del mismo modo que Jon Hamm no sería la estrella que es si no hubiera dicho dicho papel, como tampoco querría medio mundo imitar su estilo.

El eterno Don Draper

Hasta 2007, la carrera de este atractivo actor nacido en St. Louis, en el estado de Misuri, en el año 1971, se había desarrollado en un perfil bajo, pero entonces llegó la oportunidad de su vida, y nada volvió a ser igual para él. Podríamos decir incluso que hasta el propio Jon Hamm imita el estilo de Don Draper, osea que bien podríamos cambiar el titular de este texto.

La serie Mad Men le cambió al estrellato y le cambió en icono
La serie Mad Men le cambió al estrellato y le cambió en icono – DR.

Evidentemente, no es lo mismo la moda de Nueva York de los años 60 y 70 del siglo pasado que la del año 2020, pero en Hamm hay mucho de Draper. Probablemente, nudo marinero que une ambos estilos, el de su personaje en la ficción y el suyo en la vida real, es su gusto compartido por la sastrería más elegante, que muestra en la amplia colección de trajes a medida que tiene en su armario el actor norteamericano, siempre con un punto de vanguardia. Draper lo plasmaba, por ejemplo, en las corbatas estrechas, y Hamm lo aplica en la paleta de colores, sin miedo a nada, y en complementos como los calcetines, donde se atreve con todo hasta en los contextos más formales.

El segundo elemento en común es esa percha inconfundible para brillar como pocos hombres lo hacen con prendas básicas, siempre de la mejor calidad, como las chaquetas de punto, las camisas lisas de manga larga en colores clásicos o las chaquetas de entretiempo atemporales, que forman parte del vestidor de Hamm cuando no le vemos de traje -con corbata o sin ella-, o con esmoquin en alguna entrega de premios que requiera etiqueta. Por cierto, los fanáticos de la serie también recuerdan, un buen seguro, lo bien que le sentaba la pajarita al publicista más famoso de la historia de la ficción.

Hamm, como Draper, es un dandy de su tiempo, y un caballero no puede traspasar determinados límites si quiere mantener dicha etiqueta por mucho que en los tiempos que corren los límites de la moda están mucho más difuminados que en la segunda mitad del siglo XX . Hasta al mismísimo David Beckham, el gran icono masculino del siglo XXI, le resulta irresistible la ropa deportiva que tanto se impone en la calle actualmente. Sin embargo, es casi imposible ver un Hamm con este tipo de prendas. Y eso es digno de mención. Él, como su alter ego Draper, es un hombre incompleto sin looks estilosos hasta para ir a por pan, casi siempre construidos sobre prendas lisas. Los estampados, como ya hemos mencionado anteriormente, los deja para los calcetines y, como mucho, en alguna ocasión excepcional para las camisas.

La sastrería es su punto fuerte
La sastrería es su punto fuerte – © Instagram: @JohnHamm

Una imagen medida al milímetro

No solo su gusto por la moda le han convertido en icono, cada elemento de esta fórmula que es la imagen que convierte públicamente está medida al milímetro. Sus cortes de pelo, casi siempre estructurados y cortos -tan acostumbrados estamos a verle así que cuesta mucho muy similar al look de villano que luce en “Baby Driver”, ayudamos a mantener el paralelismo con el personaje que le ayudó al estrellato, y tan solo la barba canosa con lo que hemos visto en algún momento reciente -y las gafas de ver-, han puesto algo más de distancia entre estos dos hombres, uno ficticio y otro de carne y hueso, cuyos estilos tienen evidentes paralelismos.

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