Una orden europea de detención y entrega. Eso es lo que pesaba sobre el ciudadano británico que la Policía Nacional ha detenido en Sant Adrià de Besòs, Barcelonadespués de la reclamación de las autoridades del Reino Unido. El prófugo se había refugiado en España para evadirse del cumplimiento de una cadena perpetua impuesta en ese país por asesinato y otros diversos hechos violentos vinculados al crimen organizado.
Las autoridades británicas trasladaron la información de que el fugado era un delincuente “muy peligroso y armado” y sus colegas españoles tomaron buena nota. Por eso, en cuanto tuvieron noticia de que el reclamado se movía por la provincia de Barcelona, se implicó a los Grupos de Operaciones Especiales (Goes) en la fase final de la operación.

(Policía Nacional)
Con el apoyo de la agencia NCA (National Crime Agency) británica, se logró ubicar el inmueble en el que el fugado podía tener uno de sus escondites, una safe house, como dicen en el argot delictivo sajón. A partir de ahí, se diseña el modo de proceder para su captura.
Sin embargo, una de las medidas de seguridad que tomaba este individuo era trasladarse de vez en cuando a algún domicilio temporal, cosa que hizo al acudir a un domicilio de un ciudadano holandés en Sant Adrià de Besòs. Fue ahí donde finalmente se decidió actuar con todas las precauciones de seguridad debidas, con los Goes en vanguardia.
Los policías localizan diversos dispositivos electrónicos que podrían contener información muy relevante sobre tramas de crimen organizado británicas
Durante la entrada y registro, los agentes se hicieron con numeroso efectos muy valiosos desde el punto de vista judicial, que resultaron de gran interés para los investigadores británicos contra el crimen organizado. En concreto, habrían resultado de especial relevancia varios dispositivos electrónicos hallados en la vivienda.
El fugitivo se encuentra a disposición de la Audiencia Nacional, pendiente de su traslado al Reino Unido. Allí se le considera un miembro peligroso del crimen organizado y el espera el cumplimiento de la cadena perpetua que un tribunal británico le impuso por unos violentos episodios que ocurrieron en Saldfor, Inglatera, en el año 2015. El prófugo está condenado por asesinato, es decir, por un caso de muerte premeditada.
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