Arsenal y Tottenham, separados por diez puestos en la tabla, se medían en un derbi de Londres que no defraudó a nadie. Los de Arteta se llevaron el triunfo con los goles de Gabriel y Trossard (2-1), que dieron la vuelta al ‘golpetazo’ inicial de Son y hundieron a unos spurs que están más cerca del descenso que de los puestos europeos. Los gunners hicieron bueno el empate del Liverpool ante el Forest y le recortan dos puntos al líder de la competición.
El primer acto fue digno de lo que el espectador neutro concibe por un partido de Premier. Ocasiones en ambos lados, contragolpes bien trenzados y peligro en el balón parado. Mereció abrir la lata el Arsenal, pero en el fútbol, como en la vida, no solo vale con merecer las cosas.
Son mandó a callar al Emirates y Trossard le respondió
Gabriel ‘encendió’ a un Emirates que respondió debidamente a sus aspavientos poniendo muy nervioso a un Kinsky que cometió dos errores consecutivos muy groseros en el juego de pies. Pero en el minuto 24, Son mandó a callar al estadio, literalmente, al empalar con el interior un balón llovido desde la frontal en la salida de un saque de esquina. Antes había avisado el Tottenham con un centro de Udogie a tres dedos que sacó Gabriel providencialmente ante Solanke.

Son celebra el 1-0 ante el Arsenal mandando a callar al Emirates / Tottenham
Un golpe que espabiló al Arsenal para sacar sus mejores armas y dar la vuelta al choque antes del descanso. En el 40′, Gabriel evidenció por qué es uno de los mejores rematadores de cabeza del mundo al cazar un saque de esquina de Rice al segundo palo pese a estar completamente desequilibrado. Cuatro minutos después, un robo perfecto de Thomas ponía a correr a un Trossard que, tras superar a Kinsky con un zurdazo cruzado, pedía al Emirates el ruido que canceló Son llevándose las manos a las orejas.

Leandro Trossard celebra el 2-1 ante el Tottenham / EFE
Tras el descanso, el Arsenal pudo firmar el 3-1 antes de la hora de partido con un cabezazo de Havertz que Kinsky durmió en su pecho. El ritmo iba bajando, pero no el ambiente en un Emirates que se vino arriba con cada acción defensiva que celebró un imperial Gabriel y con la gran ocasión que Odegaard desaprovechó en el 85′ para matar el partido.
La rivalidad entre ambos equipos provocó una tangana en un córner a favor del Tottenham que se solventó con una amarilla para Lewis-Skelly que desató a una grada que se veía ganadora, pero que se llevó un susto monumental con el centro envenenado de Pedro Porro que rechazó el poste en la penúltima jugada del partido.
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