La decisión de Greta Thunberg de cruzar el Atlántico dos veces en catamarán como gesto reivindicativo de la lucha contra el cambio climático, ha aumentado la concienciación de muchas personas con respecto al papel de los aviones en la emisión de sustancias potenciadoras del calentamiento global . El CO2 resultante del consumo de combustible de estos vehículos voladores es la principal causa del problema.

No hay otras formas en las que un avión puede contribuir al aumento de las temperaturas altas . Se trata de esas típicas estelas blancas que a veces vemos dibujarse en el cielo tras el paso de uno de ellos. No pasa con todas ni con todos los aviones, pero los pocos que hacen hacen un problema serio; que, según un estudio recién publicado en Ciencia y Tecnología Ambiental podría resolverse simplemente haciéndolos volar un poquito más bajo.

El problema de las estelas

Las estelas blancas se forman cuando el caliente emitido por los aviones se encuentra con el frío de la atmósfera. Esto, junto con las bajas frecuencias, provocando que la humedad del aire se condense dando lugar a esas típicas líneas, similares a nubes alargadas.

La mayoría de ellas se desvanecen en poco tiempo. Sin embargo, pocas veces pueden permanecer allí hasta las 18 horas mezclándose entre ellas y con algunas nubes, dando lugar a lo que se conoce como “cirros de estela” . El problema comienza cuando estas “estructuras” comienzan a modificar la radiación de onda corta que entra a la Tierra, a la vuelta al espacio, a la vez que atrapó la onda larga, generando un sobrecalentamiento del planeta.

Según esta investigación reciente , publicado por científicos del Imperial College de Londres solo un 2% de los vuelos actuales estarían contribuyendo a este fenómeno. Sin embargo, también podemos tener en cuenta que estas estelas más duraderas estarían contribuyendo al cambio climático en el mismo nivel que el CO2 emitido por el consumo de combustible de los aviones. Esto es más difícil de resolver por el momento, pero podría tener una solución para las líneas de condensación.

En el estudio, se analizaron datos del espacio aéreo japonés en seis semanas durante las cuales se realizaron a cabo modelos en los que se simulaba la situación con los aviones afectados 610 metros más arriba o más abajo de lo normal . Así concluyeron que, haciendo ese 2% de aeroplanos viaje esa distancia por debajo de lo habitual, se disminuye en un 59% la contribución de las estelas al cambio climático. El precio a pagar sería un pequeño aumento en el gasto de combustible, pero incluso así el balance seguiría siendo positivo.

De cualquier modo, los autores de este trabajo recuerdan qué se trata de un estudio muy preliminar y qué será necesario más investigación , para saber con seguridad si esta sería una solución adecuada al problema. Lo que vimos hacer a Greta es sin duda un acto muy adorable, pero evitar el avión no siempre es una solución viable. Por eso son tan importantes los estudios como este.

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