
El Bilbao Basket ha entrado en una nueva vida. Un futuro que es presente sin el jugador franquicia Bouteille el que pone las banderillas a los rivales en jugadas agónicas finales. Y bien que nota esa orfandad sin su líder. Porque esta vez, en 3,9 segundos, tuve dos saques de banda y no encontré las manos salvadoras. El intento final de Rafa Martínez, muy forzado después de una acción de Whittington rozando la falta a Kulboka cuando este se acercaba al sacador, no encontró ni el aro. El Betis se llevó el triunfo y la respiración un poco más de cara a la permanencia. Un mensaje de angustia aún mayor para los Estudiantes.
Pese a la derrota, El RETAbet puede salir con la cabeza muy alta de San Pablo. La idea se perpetúa aunque ha perdido a sus mejores anotadores. No pierde la cara durante el partido, es competitivo aun sin su estrella, que defiende los colores del Unicaja. Le pudo ver al terminar su partido en la tele, ante el Madrid. Otros van cogiendo el testigo. No tienen nada que ver con Brown y Bouteille, pero Haws asume algo y cierto protagonismo y está más integrado, y Serron suma cositas en defensa. ¿Cómo es esta nueva era? Por ejemplo, Rousselle tiene más licencia para matar, firmó 14 tiros, algo impensable en la primera vuelta del campeonato. El problema es que Lammers sufrió un fuerte golpe en la tierra y tuvo que irse a vestuarios a taponar la herida. Eso le desconectó hasta el tramo final, aunque le dio tiempo para poner uno de esos tapones de voleibol a dos manos al gigante Jordan. El Bilbao Basket tuvo que sobreponer a las pérdidas de sus mayores fuentes de anotación, pero no pudo con la catarata de canastas de Erik Green.
Sí, porque en el mercado de fichasjes se celebró el partido de Sevilla . El Real Betis ha sumado a su causa a Green, un tipo con etiqueta Euroliga, y Jordan, un cinco con mucha cátedra en la ACB. Comparado con las contrataciones del rival, es para no salir del vestuario: han llegado Haws, que estaba en un gimnasio cerca de casa poniéndose en forma tras jugar el año pasado en la LEB; y Serron, un alero belga que no contaba para el Estrasburgo. Las Ventanas también condicionaron un choque con mucha presión sobre los verdiblancos; estos levaban tres semanas sin competir. Y los vizcaínos jugaron en Copa, pero se les escapó la columna vertebral a sus respectivas selecciones y se fue por la 'Ventana' su mejor hombre. Tanto tiempo sin competir alumbraba una incógnita de encuentro, desde luego.
Rafa Martínez, un histórico, llegó a los 5.000 puntos en ACB con mucho suspenso, pues se revisó en la pantalla largo tiempo. Se le dio canasta triple aunque parecía que pisaba levemente. Así que pasó la barrera mítica: 5.001. suena a migajas comparadas con las cifras de la leyenda de la NBA: de 30.000 para arriba y tal. Pero eso es otro mundo, con más circo a veces que pizarra. El partido estuvo muy abierto, sin un dominador claro. Los nervios afectados su peso y en el tercer acto se descontroló un tanto. Parecía un correcalles. Green y Slaughter (inauguró los dos actos tras el descanso con triple) mostraban su infinita clase, y Sergio Rodríguez en el otro lado de la cancha gritaba bien claro que está dispuesto a dar un paso adelante sin Bouteille, el titular del puesto hasta la Copa . En el final abierto, el Bilbao trató de experimentar la sensación de resolver sin su antiguo cabecilla francés. Kulboka, horroroso en el tiro, empató a 72 en otra rápida transición vasca iniciada con un robo en primera línea, a las 5:18 para terminar. A falta de 4:50, Serron está en cuenta en ACB con un triple: 73-75. Entre Slaughter y Green pusieron de nuevo la igualdad. Hasta el desenlace de Rafa Martínez, en el que salió cruz.
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