La segunda gala llegó con muchas sorpresas para los concursantes de la octava edición de «MasterChef». El jurado del programa quiso dejar claro desde el primer instante que este concurso no es ningún juego. «Es el talent culinario más difícil de la televisión», dijo Samantha Vallejo-Nágera durante la emisión. Los chefs pusieron en un compromiso a los aspirantes durante el primer reto, donde les dieron las oportunidad de retratarse. Los concursantes jugaron con la policromía para elaborar, en 90 minutos, un plato que hablase de ellos. Sin embargo, la tensión llegó a los fogones con la prueba de exteriores.
Hasta el momento, los aspirantes habían trabajado de forma individual. Cada uno de ellos se habían enfrentado a retos que ponían a prueba su valía personal. Pero la tensión se empezó a palpar cuando llegaron a las cocinas que «MasterChef» había preparado en Frigiliana. En la Costa del Sol se esconde la única fábrica de miel de caña de Europa y allí es donde fueron los aspirantes. Divididos en dos equipos, tuvieron que preparar un menú para 100 comensales en el que los protagonistas eran productos de la tierra como la miel de caña o el aguacate.
Todo parecía ir bien hasta las cosas se complicaron; especialmente en el equipo azul. «De tiempo vais regular», les dijo Jordi Cruz. Ese fue el apunte que colmó el vaso. La capitana del equipo había repartido las tareas de forma correcta y equitativa; sin embargo, tras unos minutos de trabajo, muchos de los integrantes comenzaron a opinar sobre las tareas de sus compañeros y optaron por dar alguna que otra sugerencia. Pero no todos recibieron esas ideas con la misma energía.
Saray y José María protagonizaron el que ahora mismo es el enfrentamiento más tenso de «MasterChef 8». «¿Y este quién se cree?», dijo la aspirante después de que este le metiera prisa. «Yo le haré caso a la capitana y no a ti con el moño. No me toques el moño. Haz tu trabajo», le espetó la andaluza. José María había estado exigiendo una serie de mejoras a Saray durante la prueba y había dado de lado sus responsabilidades, tanto que dejó a su equipo sin una tempura con la que rebozar el pescado.
«Creo que tiene un fondo oscuro que no me gusta nada. Va de gracioso, pero yo creo que es malo. No lo quiero cerca. Personas negativas fuera», dijo la andaluza ante cámaras de «MasterChef». Frente a esta actitud, el jurado invitó a estos dos concursantes a que limaran sus asperezas una vez acabara la prueba.
“Yo le haré caso a la capitana y no a ti con el moño. No me toques el moño”, me muero con @SarayMChef8https://t.co/5KB3O2pkZ4#MasterChefpic.twitter.com/1N4LfyiPMo
— MasterChef (@MasterChef_es) April 20, 2020
De vuelta a las cocinas de «MasterChef», instantes antes de la prueba de eliminación, el jurado les preguntó si finalmente habían tenido esa conversación. «Un poco sí, pero es que me pone atacada y lo sabe», respondió Saray. «Ya, pero me dijiste unas palabrotas… Me sentí atacado», apuntó José María. Este comentario bastó para que la andaluza sacara a relucir su carácter. «Saray, tranquilízate. Solo te estamos preguntando. Si sigues hablándonos así es lo último que vas a hacer en ‘MasterChef’», le espetó Jordi Cruz. Parece que esas palabras fueron suficientes para calmar a Saray, quien insistió en que no quiere volver a trabajar con José María «ni muerta».
Deja un comentario