La semana empezó por todo lo alto en la capital española. Aseguraban que el Real Madrid iba a remontar el incontestable 3-0 que le endosó el Arsenal en el Emirates con el ‘doblete’ de Declan Rice y el gol de Mikel Merino. Decían que el Santiago Bernabéu iba a ser el ‘manicomio‘ de las grandes noches europeas, el escenario de una nueva cita con la historia de la competición reina. Nada más lejos de la realidad, los de Mikel Arteta volvieron a pasarles claramente por encima, con los jugadores blancos completamente desquiciados. El ‘manicomio’ fue realmente Old Trafford. El Teatro de los Sueños, que también fue el de las Pesadillas.
Maltratados por la propiedad y el rendimiento de un equipo a años luz del que infundía miedo en Europa hace algo más de una década, los aficionados del Manchester United necesitaban una alegría. Decimocuartos en Premier League, el bochorno del equipo inglés en liga es indescriptible. Un ‘bofetón’ a la historia de un club que va camino de superar, para mal, la temporada de 1990, cuando terminaron en la 13ª plaza. Para encontrar algo peor, habría que remontarse a la temporada 1973-74, cuando el Manchester United terminó 21º y descendió a segunda división.
La Europa League era lo único que estimulaba un poco a los seguidores red devils, que lejos de dejar solo al equipo, han intentado llenar Old Trafford en cada partido con la esperanza de recuperar a ese Manchester United glorioso. Además, la competición de plata en Europa es un conducto directo a la próxima Champions League, algo que se celebraría como un título en el club.
Tras el 2-2 de la ida de cuartos de final contra el Olympique Lyon, el Manchester United empezaba a encarrilar muy temprano el acceso a las semifinales. Al descanso ganaba el cuadro de Amorim por dos goles de ventaja, obra de Ugarte (10′) y Dalot (45+1′). Sin embargo, todo se complicaría en exceso, rozando un ridículo histórico -el enésimo esta temporada- que provocó el llanto de los más pequeños en la grada.
Del bochorno al éxtasis
Tolisso recortó distancias (71′) y Tagliafico empataba el partido (78′) para mandar la eliminatoria a la prórroga. El centrocampista francés, autor del primer tanto del Lyon, veía la roja por una segunda amarilla en el 89′ que dejaba al equipo de Paulo Fonseca con un hombre menos durante los 30 minutos del tiempo extra. Pero el que golpeó primero fue el cuadro galo. Por partida doble.
Cherki (105′) metía el miedo en el cuerpo de todos los red devils, que no se podían creer que su equipo hubiese tirado de esa manera el billete a las semifinales. Lacazette (110′), de penalti, asestaba la puñalada definitiva (o no).

Alexandre Lacazette firmó el 2-4 en el minuto 110 / ADAM VAUGHAN / EFE
Antes de que los lamentos se convirtiesen en realidad, Bruno Fernandes, también desde los once metros, permitía soñar con llegar a los penaltis (114′). Mainoo (120′) hacía el sueño realidad, aunque nunca se llegaría a la tanda.

Bruno Fernandes recortó distancias desde el punto de penalti en el minuto 114 / Jon Super / AP
Maguire se vistió de héroe (120+1′) para evitar que el United se quedara fuera de las semifinales y, con un cabezazo al segundo palo -aunque realmente remató con el alma de todos los que quieren al club-, introdució el balón dentro de la portería que defendía Lucas Perri. El éxtasis invadió Old Trafford.
A tres partidos del cielo
Sir Alex Ferguson sonreía en la grada. Los jugadores del Lyon se cubrían el rostro sobre el césped, ocultando las lágrimas propias de la frustración que nadie podía consolarles. Sin prácticamente saber cómo, el United esquivó el infierno y se coló en el cielo de forma milagrosa. La Premier es una realidad horrible. La Europa League, una oportunidad para maquillar una temporada horrenda.

El inglés del Manchester United Harry Maguire celebra el 5-4 ante el Olympique de Lyon que da la clasificación a semifinales de la Europa League / ADAM VAUGHAN / EFE
Old Trafford vivió una noche histórica, la primera gran experiencia de Amorim en el banquillo red devil. Ahora, se medirán al Athletic Club en semifinales. Quién lo diría. El United está a tres partidos de ganar el primer título de la ‘era Amorim’ y, por ende, de clasificarse para la próxima Champions pese a ocupar la decimocuarta plaza en liga. Bendito fútbol.
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