Han pasado 246 días desde que debieron haber asumido los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia y salas de apelaciones, un atraso cuya responsabilidad recae en todos aquellos individuos que mediante tráfico de favores, sabotaje de votaciones, intentos de elusión de requisitos y furtivas. viciaron a tal punto el proceso de postulación, que se hizo necesario, primero, una corrección de las evaluaciones dentro del mismo Organismo Judicial, y después una acción interna y histórica de amparo promovida por el Fiscal General para frenar una amenaza real e inminente de inyección ilegal
Dicha inyección tiene una legión de operadores, políticos, exfuncionarios presos y epígonos de oscuros sectores, de los cuales Gustavo Alejos Cámbara es hoy el más conspicuo, aunque no el primero ni el único. Alejos fue descubierto en febrero cuando, bajo detención y tratamiento médico en un sanatorio, alternaba reuniones con comisionados, aspirantes y diputados, lo que fundamenta la petición de amparo que fue otorgada y ratificada, en Derecho, por la Corte de Constitucionalidad.
Se establecieron plazos para que el Ministerio Público presentara un informe sobre los indicios de falta de idoneidad, conflictos de interés y posibles vínculos de aspirantes con Alejos, el cual fue entregado al Congreso hace dos semanas, desde que hasta el momento exista una toma de postura firme , clara y enfática de la presidencia de dicho Organismo, al menos como una señal de tesitura ética. Ciertamente, las conexiones exhibidas por dicho informe revelan los aviesos intereses de algunos legisladores, que no quedarán electos o reelectos específicos magistrados, perderían capacidad de influencia en el DO.
Cuando restan tres días para que se cumplan el plazo fijado por el CC para convocar a una sesión plenaria, es necesario desde que los partidos representados en el Congreso expresen su rechazo total a la inclusión de candidatos señalados o incluso sorprendidos en plena visita hospitalaria, toda vez que esta sombra de sospecha se extiende hacia todas sus decisiones judiciales. El propio presidente de la República Alejandro Giammattei debe pronunciarse en favor de una elección transparente, no solo como fundador del partido Vamos, sino también como máximo representante de la unidad nacional.
Es muy probable que haya temblorina entre quienes pierden la secreta simbiosis que hasta ahora han tenido sobre ciertas sentencias, lo que les ha servido para evadir procesos o bien para ayudar a los allegados. La sanción de Estados Unidos, por corrupción, en contra de Gustavo Alejos no solo fue un duro golpe a esta roja sino una advertencia para todos los involucrados en el proceso de elección, que se debe desarrollar con votos de viva voz.
Hay diputados de los que poco se puede esperar, dadas sus trayectorias, mímesis y procesos pendientes. El resto aún está a tiempo de corregir el camino, de regresar a la senda de los legítimos intereses de la ciudadanía, a una fin de elegir magistrados de enfrentar la transición que viene para el sistema de justicia, que debe pasar del clientelismo a una sistematización de la calidad de rendimiento. No está de más decir que suficiente tiempo han tenido para reflexionar su decisión, por lo cual se hace totalmente innecesaria cualquier extensión maliciosa, todo retardo truculento del inicio de la sesión. El pueblo de Guatemala los observadores, señoras y señores diputados.

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