Las plantas son, sin duda, un elemento esencial para la vida de nuestra especie, ya que sostienen la cadena alimentaria y sin ellas nos extinguimos en poco tiempo. Si no cuidamos el vasto mundo vegetal que existe en la Tierra, no solo sectores como la agricultura corren peligro, sino también nuestro propio bienestar.
Por eso, las plantas afectadas, como las personas, de sus propias medicinas. Para la industria fitosanitaria, la innovación pasa por impulsar soluciones sostenibles que contribuyen a proteger las distintas especies vegetales de los daños provocados por plagas y enfermedades, garantizando así la salud y productividad de los cultivos.
Instrumentos relacionados con la agricultura de precisión, como los drones, el “big data” o la Inteligencia Artificial hacen que el sector agrícola sea más eficiente, productivo y sostenible
“La sanidad vegetal, como la humana, comienza con la prevención, continúa con la vigilancia y termina, si es necesario, con la aplicación de técnicas y tratamientos de curación”, explica Carlos Palomar, director general de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), nuestras entidades asociadas se incluyen por su compromiso con la investigación, desarrollo y modificaciones de tratamientos destinados a fomentar la sanidad vegetal, lo que explica su estrecho vínculo con el sector agrícola, el mayor demandante de sus productos.
De ahí que el futuro de la agricultura dependiente, en gran parte, de una industria fitosanitaria innovadora y con una alta capacidad de adaptación a las nuevas amenazas susceptibles de afectar a la productividad y calidad de las cosechas.

A pesar de que España es el país con mayor diversidad agrícola, en los últimos años la inversión en i + D para este sector ha disminuido
“La sanidad vegetal es imprescindible para evitar que nuestra agricultura se encuentre desprotegida”, remarcan desde AEPLA, que también insiste en la necesidad de tomar conciencia de que “la agricultura tiene problemas de plagas y enfermedades, por bacterias, hongos, insectos, tal como ocurre con los humanos, por lo que hay que cuidar la evolución de estos organismos, y tener una medicina vegetal robusta si se quiere detectar la producción de alimentos ”. La clave es afectada por los cambios y la aparición de nuevas especies invasoras.
Por un aumento de la inversión en I + D
España es el país con más diversidad agrícola de la Unión Europea, además de contar con casi 750.000 agricultores y ganaderos, una cifra muy superior a otros integrantes de la UE como Francia o Alemania.
El desarrollo de iniciativas y proyectos de innovación en el ámbito de la sanidad vegetal es fundamental para garantizar el futuro de la agricultura, defienden desde AEPLA
Sin embargo, el gasto en I + D del sector agroalimentario en España ha disminuido en un 17% en los últimos años, mientras que en el conjunto de la UE ha aumentado en un 37%, según alerta el reciente informe El futuro del sector agrícola español, desarrollado por la consultora PwC y promovido por AEPLA.
El desafío es mejorar las cifras que, para la industria fitosanitaria, son preocupantes por la tendencia negativa de la inversión en I + D en España, debido, en gran parte, a la ausencia de un entorno estable en el que fomenta, de forma decidida, la búsqueda de soluciones fitosanitarias cada vez más efectivas, seguras y sostenibles.

Para garantizar la salud y productividad de los cultivos hay que proteger las distintas especies vegetales de los daños provocados por plagas y enfermedades
El endurecimiento de la regulación europea en materia de sanidad vegetal, que puede volverse aún más estricto si atendemos a las propuestas reflejadas recientemente en el primer borrador de la Estrategia ‘Farm2Fork’ (de la granja a la mesa), implica que una nueva sustancia activa tarde una media de 11 años en llegar a los usuarios. Este estancamiento burocrático y administrativo, denuncia el estudio, ha hecho que el 31% de los productos fitosanitarios que se utilizan en España tienen más de 20 años de antigüedad.
“Estamos decididos a trabajar por la innovación, la tecnología y la disponibilidad de productos, con el objetivo de aumentar la productividad y lograr más con menos”, afirma Carlos Palomar. “Las cifras que recoge el informe apuntan a un potencial incremento de la producción agrícola del 12% en 2050 y un impacto económico acumulado de 73.501 millones de euros, que no nos pueden dejar indiferentes”, remarca el responsable de AEPLA.
El objetivo de la industria fitosanitaria es la sostenibilidad económica, social y medioambiental del sector agrícola
El futuro agricultor 4.0
La llamada agricultura de precisión es un claro ejemplo de esta apuesta por la innovación. Esta nueva vertiente de la agricultura, orientada a aplicar los avances de las nuevas tecnologías en el mantenimiento y desarrollo de las explotaciones agrícolas, permite medir sobre el terreno y en tiempo real todos los aspectos que pueden condicionar la productividad de los cultivos, a través de herramientas como la geolocalización, las cámaras HD, los controles de radares, los drones o los modelos de big data e Inteligencia Artificial.
La experiencia y la tradición no están reñidas con la aplicación de nuevas tecnologías en los cultivos, ya que el agricultor 4.0 estará más capacitado para tomar las mejores decisiones, al disponer de una información actualizada y, por tanto, ajustada a la realidad en cada momento. Además, la aplicación de la agricultura de precisión ahorrará costos y disminuirá el impacto ambiental de la actividad agrícola.

Una de las ventajas de los avances tecnológicos es que mejoran la rentabilidad de los agricultores
Analizar a la vez todos los factores que pueden influir en el resultado de una cosecha, como el nivel de nutrientes del suelo, la variedad de semillas, las condiciones meteorológicas, la presencia de malas hierbas, plagas y enfermedades o afectar es el umbral y el nivel de aplicación, son ejemplos del potencial de la agrotecnología, nuestras empresas han visto crecer sus inversiones hasta un 82% en los últimos años.
La estrategia debe ser común
Tal y como remarca el estudio, a corto plazo los avances tecnológicos en sanidad vegetal permitirá aumentar la productividad, reducir los costos y mejorar la rentabilidad de los agricultores, mientras que a largo plazo perderán la única alternativa viable para satisfacer la demanda futura de alimentos y reducir el impacto ambiental.
La industria fitosanitaria tiene claro el camino a seguir. Su mensaje es el futuro agrícola depende de una estrategia que coordina y orienta el esfuerzo y la actuación de los principales agentes institucionales hacia un mismo objetivo: la sostenibilidad económica, social y medioambiental del sector agrícola. Un objetivo con una enorme influencia sobre el bienestar de un mundo vegetal y, en consecuencia, sobre el de nuestra sociedad en su conjunto.

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