Juan Carlos de España: de aquel rey rey ​​incorrecto, pero popular a este personaje envuelto en escándalos de amoríos y dineros oscuros

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No lo debe poder creer Letizia, la periodista asturiana que aunque se convierte en reina de España hace seis años, todavía no se aprendió bien el protocolo y a veces sigue caminando delante y no detrás de Felipe VI, su marido. La reina ex reportera no debe poder creer que convive en palacio con el personaje más jugoso de España para una investigación. Para un informe que jamás podrá concretar con el abuelo de sus hijas, el hombre que les dio rango de alteraciones reales: Juan Carlos I de Borbón, el integrante más escandaloso de la Corona española que, por mandiobras espesas con una fortuna llegada desde Medio Oriente y que se perdió olvidado declarar, se está convirtiendo en un rey -hoy emérito- sin ley.

La Fiscalía del Tribunal Supremo español ya recibió parte de la investigación que la Justicia suiza intenta llevar adelante los millones de euros que Juan Carlos recibió en 2008 del rey de Arabia Saudita por haber obtenido un descuento, que no figura en los papeles, de la empresa española que se ocupó de la construcción del tren de alta velocidad entre Medina y La Meca, en Arabia.

Para camuflar ese dinero que jamás pensaría declarar, el rey, que abdicó en favor de su hijo en 2014, creó, asesorado por el gestor Arturo Fasana y por el abogado Dante Canonica -que también están siendo investigados-, la Fundación panameña Lucum cuyo beneficiario era su hijo, el actual rey de España, Felipe VI.

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El dato durmió entre los muros del palacio hasta que el diario británico El Telégrafo lo ventiló en marzo de este año, casi al mismo tiempo que el gobierno de España decretaba el estado de alarma por la pandemia del Covid-19.

Los reflejos de la Casa Real respondieron de inmediato: a través de un comunicado se anunció que el rey Felipe VI, renuncia a la herencia de su padre. Y “a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o aplicaciones pueden no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona”, dijo el comunicado.

De paso, y por las dudas, Felipe VI avisaba también que le retiraba a su padre, el rey emérito, la asignación anual de 194.232 euros.

En los últimos tiempos, Juan Carlos, de 82 años, y las travesuras fiscales y amatorias que le adjudican acaparan titulares en los diarios y los noticieros de toda España. Este martes, la noticia era que el abogado y presunto testaferro Dante Canonica ingresaba euros para el rey emérito a través del aeropuerto de Barajas de a doscientos mil cuando la legislación permite, para el común de la plebe, un máximo de 10 mil.

Este mismo martes se supo que la alemana Corinna Larsen, una amiga con derecho a roce que durante años acompañó al rey Juan Carlos en giras y eventos, confesó en 2016 al comisario José Manuel Villarejo -hoy en prisión por espionaje político y policial- que el rey “cada vez que viaja a Medio Oriente vuelve con dinero” y que tiene “Una máquina para contar dinero” en el Palacio de la Zarzuela.

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Más banal pero no menos atractivo también trascendió este martes que un amigo del monarca emérito deseado confirmado la hiperbólica cifra de 1.500 para enumerar a las damas con las que Juan Carlos dijo hecho el amor, dato que disparó en las redes sociales la disputa por el trono con otro compatriota de alta reputación para seducir, el mismísimo Julio Iglesias.

En el trama de un relato con tantos rumbos como en las historias infantiles donde los senderos se bifurcan a gusto del lector, Adel al-Jubeir, actual ministro de Relaciones Exteriores Saudita el hombre a cargo de la representación diplomática de Arabia Saudita en Estados Unidos en aquel tiempo, fue el encargado de informar, según Canonica y Fasana, que los 65 millones de euros que el rey emérito recibió en 2008 eran “puro regalo” del rey Salman Bin Abdulaziz, el monarca saudí que murió en 2015, para su queridísimo par Juan Carlos de Borbón.

“Le pregunté claramente si se cambió de un regalo a un cambio de algún servicio que Juan Carlos I prescribió a Arabia Saudita. El me respondió textualmente: “No, es un mero regalo a su hermano”. Yo le creí ”, le dije dicho el gestor de fondos Fasana al fiscal suizo Yves Bertossa en 2018.

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Otra voz perturbadora en esta historia es la de Corinna Larsen. Corinna es, desde hace algunos años, la perdición del don Juan Carlos. No tanto por la debilidad que el rey emérito pudo haber sentido por la candidez rubia de la alemana sino porque ahora, cada vez que Corinna abre la boca y cuenta algo de lo que sabe, escuchó o vio, el Borbón experimentó un nuevo matiz del infierno.

Aun hoy debe lamentar a Juan Carlos aquella excursión a Botswana en 2012 donde todo lo que podría salir mal resultó peor. Ni la presencia de Corinna en ese mini paraíso de luna de miel secreto que combinó cacería de elefantes y amor prófugo rescató al rey de terminar en el hospital por la rotura de cadera que le provocó una caída.

Juan Carlos encarnaba entonces el compendio de lo políticamente incorrecto: cazaba elefantes en África, se jactaba de hacerlo fotografiándose con el rifle y el trofeo y estaba en ilegítima compañía femenina.

A partir de esa fecha, según las últimas investigaciones, el rey comenzó a hacer extracciones de su cuenta suiza. Juan Carlos utilizó ese dinero para gastos personales: disponía de una media de 100 mil euros al mes que se habrían utilizado para cubrir gastos de la familia real.

Por entonces Corinna era invitada a dejar la morada de La Angorrilla, una finca en El Pardo donde se refugió el pintor Joaquín Sorolla a principios del siglo XX, y que el rey Juan Carlos había estado acondicionado con esmero, a 19 kilómetros del Palacio de la Zarzuela , y donde Corinna pasaba apacibles temporadas.

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Pudo haber coincidido con el momento en el que Suiza se volvió más estricta en sus condiciones bancarias pero hubo un día en el que los fondos de la Fundación Lucum, unos 65 millones de euros, fueron transferidos a una cuenta de Corinna Larsen en las Bahamas.

“Pienso que me ofreció ese dinero por gratitud y por amor. Era consciente de que había hecho mucho por éYo (…). Pienso también que sé se un poco culpable por lo que había pasado en Mónaco. En 2012 fui secuestrada por los servicios secretos españoles en mi apartamento (…) Pienso que hay una última razón: que todavía tenía la esperanza de poder recuperarme ”, declaró Corinna ante el fiscal suizo insistiendo en que se trató de una donación por gratitud y no para blanquear dinero.

“Estamos siendo testigos de informaciones que son perturbadoras para millones de españoles, yo incluido. Hay una casa real que claramente se encuentra distanciando de esas supuestas prácticas reprobables ”, dijo el presidente del gobierno, Pedro Sánchez elogiando la renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre.

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Tal gesto de desprendimiento, sin embargo, permite solo valor testimonial: “El derecho civil español no permite la renuncia anticipada. Sólo se puede renunciar cuando se abre la herencia. Cuando fallece el causante y entonces su heredero puede renunciar -explica a Clarín Juanjo Alvarez Rubio, catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad del País Vasco y cofundador del Instituto de Gobernanza Democrática. Jurídicamente, ¿qué significa renunciar en el caso de Felipe VI? Que está admitiendo el origen ilícito de ese legado. El monarca actual ha intentado separarse todo lo posible de su padre, que es una mala compañía en términos de imagen institucional. Y se despega diciendo que renuncia, que no quiere saber nada de esto. Eso que ha hecho ante notario es un papel mojado. Ahora no tiene validez jurídica. Además, si el monarca renuncia, sus herederos sí van a poder cobrar ”.

Pedro Sánchez admitió que es partidario de revisar los fueros: “Hemos planteado una reforma de la Constitución para revisar los acuerdos de los cargos públicos y, como consecuencia, que esos acuerdos están circunscriptos a su actividad parlamentaria y no a otra -dijo el presidente- . Por lo tanto, si eso lo defiendo para cualquier carga pública, obviamente también para el jefe del Estado ”.

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“Es la primera vez, desde la Constitución del 78, que se abre investigación sobre un rey, aunque emérito -dice a Clarín el catedrático Alvarez Rubio-. Los hechos que se le imputan al monarca abdicado son delitos comunes. No son delitos derivados de una incorrección en la actuación en la jefatura del Estado, sino que sería una actuación potencial de un delito de guante blanco, de una delincuencia económica donde probablemente haya un blanqueo de capitales y algún otro delito “.

Juan Carlos, el rey que sin ser el heredero en la línea sucesoria fue elegido un dedo por Francisco Franco para España, gobernado desde la muerte del dictador, en 1975, hasta 2014, cuando abdicó en favor de su hijo. Las mandiocas opacas por su supuesta intervención en la construcción del tren rápido a La Meca tal vez lo destierren de la Corona. Y ni Alá podrá hacer algo por él.

Madrid. Correspondencia

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