04 de agosto de 2020
(12:55 CET)
Sin duda, el bombazo de este mes de agosto, ha sido la salida del rey emérito Juan carlos i Delaware España. Una crónica ya anunciada y que Diario Gol ya adelantó hace meses, durante el confinamiento.
Desde que empezaron a llover las informaciones acerca de los presuntos delitos fiscales del emérito ya rondaba esta idea por la cabeza del ex Jefe de Estado. Cuando salieron a la luz los presuntos 65 millones de euros cobrados en comisiones específicas del gobierno de Arabia Saudí por la colaboración del emérito en las obras del tren de alta velocidad entre Medina y la Meca, que posteriormente entregó a Corinna Larsen, ya se especuló con la idea de que Juan Carlos saldría de Zarzuela.

El exilio de Juan Carlos I
La duda estaba en el destino que elegiría. Y aquí Diario Gol ya avisaba desde el pasado abril que haría el petate para irse del país y poner rumbo a la República Dominicana.
Dicho y hecho. El monarca escribió una carta a su hijo, el rey Felipe VI, que reconoció los medios de comunicación, en la que dio a conocer su decisión de irse del país. Casualidad o no que fuera el primer lunes de agosto, Juan Carlos ya ha movido la ficha más importante para evitar tener que pagar por sus presuntos delitos en el futuro.

La no despedida entre Juan Carlos y sus nietas
Una salida de Zarzuela que no había tenido la despedida que siempre había esperado Juan Carlos. Y es que no le quedan muchos “amigos” en palacio que digamos. Ni siquiera sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, a las que no ha podido decir adiós.
Por un lado, porque los jóvenes están en Marivent, Mallorcacon sus padres Por otro, porque hace tiempo que la relación entre las pequeñas y su abuelo es inexistente. Desde que empezaron a salir las bombas relacionadas con Juan Carlosla reina Letizia siempre las ha mantenido alejadas de su suegro. Es consciente de lo perjudicial que puede ser el abuelo para el futuro de sus hijas. Tanto que hasta las propias niñas han sido las que, como también específicamente DG, exigieron distancia con el emérito.

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