Enero ha sido uno de los meses más impactantes en mucho tiempo para la industria de los videojuegos. La compra de Zynga por parte de Take-Two Interactive abrió el juego cuando apenas habíamos completado la primera semana del 2022, mientras que Sony bajó la persiana de la primera fracción del calendario al tomar posesión sobre Bungie, el estudio creador de aureola y Destino. Sin embargo, nada sacudió tanto el tablero como los 68.700 millones de dólares que Microsoft desembolsó para quedarse con Activision Blizzard.
Los de Redmond hicieron una jugada maestra para quedarse con algunas de las franquicias más prolíficas de los últimos años —entre ellas, Obligaciones—; pero aun deben superar el escollo regulatorio para cantar victoria. Y tomando en cuenta los antecedentes, puede que no sea muy sencillo. Esto se debe a que la revisión del acuerdo entre Microsoft y Activision Blizzard estará a cargo de la Comisión Federal de Comercio (FTC); y en el último año el organismo se ha mostrado particularmente riguroso —y agresivo— a la hora de abordar este tipo de negocios.
Un informe de Bloomberg indica que la determinacion de que la investigacion este a cargo de la FTC y no del Departamento de Justicia de Estados Unidos aún no se ha oficializado; sin embargo, sí la han ratificado sus fuentes. Si se confirma su involucramiento, puede ser un verdadero dolor de cabeza para que Microsoft complete la compra de Activision Blizzard.
Como ocurre siempre que se producen transacciones de este calibre, el enfoque que adoptará la Comisión Federal de Comercio es el de dilucidar si la competencia se verá perjudicada. Vale destacar que, desde que se hizo público el acuerdo entre ambas compañías, buena parte de los análisis han estado sobre cómo podría afectar principalmente a PlayStation, por la rivalidad directa con Xbox. De todos modos, Phil Spencer, el ahora CEO de Microsoft Gaming, ha asegurado que su intención no es alejarse a las comunidades de la plataforma de Sony.
Microsoft y Activision Blizzard afrontarán una rigurosa investigación regulatoria
Microsoft apunta a completar la compra de Activision Blizzard antes de cerrar el año fiscal 2023, cuando recibió la aprobación regulatoria y de los accionistas. Sin embargo, el proceso de aquí hasta junio del próximo año promete no ser particularmente sencillo.
Este tipo de adquisiciones siempre despiertan un interés muy fuerte en los organismos de competencia a nivel internacional, pero aquí existe un condimento extra. Hablamos de la impronta de Lina Khan desde que llegó a la FTC de la mano de Joe Biden, el presidente estadounidense.
Vale mencionar que la elección de Khan como conductora del organismo utilizado gran revuelo en el ámbito tecnológico norteamericano. Esto se debe a que, previamente, la actual funcionaria criticó los modelos de negocios de grandes corporaciones que derivaban en prácticas anticompetitivas. Al punto tal que Facebook y Amazon recusaron su designación por considerar que no podía ser imparcial, pero ambos pedidos fueron desestimados.
Por ello, Microsoft y Activision Blizzard ya deben estar preparando varias determinaciones posibles, en caso de que la investigación de la FTC complique el panorama.
Y si no cree que la rigurosidad de la Comisión Federal de Comercio sea para tanto, vean lo que ocurrió con ARM y NVIDIA. La agresividad del organismo ha sido considerada clave para la aparente caída de la fusión entre ambas compañías. En diciembre la agencia presentó una demanda para bloquearla, y la semana pasada se divulgó que la firma estadounidense abandonaría sus intenciones. Es cierto que hubo otras presiones internacionales, pero al final del día la postura de las autoridades norteamericanas habría sido el factor determinante.
El destino aun no se ha sentenciado
Por supuesto, la aprobación de la compra de Activision Blizzard probablemente sea un proceso largo para Microsoft. Pero que la FTC se haya puesto más dura con el ámbito tecnológico no significa que el destino de esta adquisición esté sentenciado de antemano. Sin comparar el calibre de ambos negocios, los de Redmond cargan como antecedente una experiencia positiva con la aprobación de la compra de Bethesda.
De ahora en más, todo lo previsto de cómo puede Microsoft demostrar que la compra de Activision Blizzard no perjudicará a sus rivales; y también de qué concesiones está dispuesto a hacer si la Comisión Federal de Comercio así lo requiere. Los dirigidos por Satya Nadella confían en que el negocio saldrá adelante, pero tambien tienen un plan de contingencia. Según Reuters, si la presión regulatoria surte efecto y las transacciones no se completan, los de Redmond pagarán 3 mil millones de dólares para liberarse del acuerdo. Sin dudas, una cifra irrisoria en comparación con los casi 70 mil millones en efectivo que les demandará poner sus manos sobre la firma dirigida por Bobby Kotick.

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