
En 1995, una compañera del trabajo que tenía por esos días se acercó a Alika Kinan y le dijo: “Vos sos muy linda. Tendrías que estar ganando mucha plata ”. Le contó que en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, a unos 3.000 kilómetros de donde estaban, iban a abrir un bar, “un boliche”.
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