Según diversos modelos estadísticos la probabilidad de marcar un gol de penalti es de aproximadamente el 76%. Es decir, que entre siete y ocho de cada 10 van a la red. Pero ese no es el caso actual en LaLiga. En lo que llevamos de campeonato solo se han metido 26 de 40, un 65%, lo que representa el porcentaje más bajo, al menos desde la temporada 2008-09, la primera en la que hay registros de Opta. La estadística tiene tiempo para mejorarse, pero ahora mismo está lejos de los datos de la campaña 2013-14, la que representa el dato más bajo de todas las que han sido completadas (69,6%).
Este 65% es también el dato más bajo de entre las principales ligas europeas, donde todas prácticamente pasan del 70 % de acierto. Únicamente la Bundesliga baja y lo sitúa en la frontera (69,4%). La Premier League tiene el nivel más alto de acierto, con el 76,7%, seguida de la Serie A (75%) y de la Ligue 1 (74%), campeonato donde se han lanzado, de lejos, más penas máximas (50).
Otro aspecto llamativo es su contraposición con LaLiga SmartBank, donde la efectividad ronda el 100%: 29 tirados, 28 marcados. Precisamente ha sido el último lanzamiento, el de Íñigo Vicente, del Racing de Santander, el errado. Es decir, se metieron los 28 primeros.
Los porteros, ‘culpables’
Buscando el motivo de tanto fallo, encontramos en los porteros a los principales ‘culpables’. El pasado verano se reajustó la norma de los lanzamientos de penalti, que supuso un nuevo hándicap para los guardametas. Esta nueva norma insta a los porteros a posicionar ambos pies en contacto directo con la línea de meta o directamente por encima de esta hasta que se ejecute la pena máxima. No vale solo con un pie.
Pues ni con esas. Los porteros se han puesto el modo de trabajo y, seguramente, su labor de análisis para detectar patrones en el lanzamiento de los rivales, haya tenido mucho peso en la alta tasa de aciertos. De los 14 fallos, solamente uno no fue entre palos y dos acabaron en la madera. Los 11 restantes han sido parados por los porteros, lo que habla muy bien del trabajo de estos porque no solo evitaron los goles sino que en su mayoría tuvieron que hacer paradas de mérito, como bien se puede apreciar en el gráfico de la portería.
David Soria para un penalti a Trejo en el Rayo-Getafe
Hay tres porteros que han logrado detener más de un lanzamiento, en concreto dos. Se trata de Edgar Badía, Marchesín y Masip, aunque solo el guardameta del Valladolid ha conseguido parar ambos. Sergio Herrera tiene la peculiaridad de que no le han metido dos de los tres penaltis que le han lanzado, pero ambos no han sido detenidos por él, sino que se han estrellado en el larguero.
No hay un patrón claro
Analizando en profundidad todos estos errores no aparece un patrón claro. Si atendemos al lugar, ocho se fallaron como visitante y seis como local, por lo tanto, no parece que la presión de la grada rival esté influyendo demasiado. Tampoco lo hay si buscamos una posible presión extra en el lanzador por lanzar en los minutos finales, ya que menos de la mitad de los fallos (seis) fueron a partir del 75′. En este mismo periodo se marcaron 10.
Al mismo tiempo no existen claras diferencias en cuanto al estado del partido antes del lanzamiento. Cinco se fallaron cuando su equipo ya iba ganando, otros tantos cuando iban empate y cuatro cuando ya perdían. Además, seis de los fallos no impidieron el triunfo de su equipo (en cinco casos ya iban ganando y en uno empatando).
Más lanzamientos
Cuatro son los futbolistas que más penaltis han lanzado. Borja Iglesias, Cavani, Muriqi y Stuani han ejecutado tres penas máximas aunque solo el del Betis han materializado todos. De hecho es el único con más de un tiro desde los 11 metros junto a Joselu (2 intentos) que tienen un 100% de efectividad.
Precisamente, El Panda, el kosovar y el uruguayo han llegado a lanzar dos en un mismo encuentro. Los dos últimos marcaron uno y fallaron el otro. Al mismo tiempo, Osasuna disfrutó de dos oportunidades dentro de los mismos 90 minutos, pero uno lo lanzó Kike García y el otro el Chimy Ávila.
Mucha variabilidad de lanzadores
Otro aspecto que llama la atención es la cantidad de jugadores distintos que han probado suerte. Si atendemos por equipos, encontramos por ejemplo que Rayo y Athletic han usado a tres lanzadores diferentes en cada uno de sus penaltis, fallando ambos el primer intento y convirtiendo los otros dos.
Real Madrid y Osasuna también han usado tres jugadores diferentes, pero con cuatro lanzamientos. Benzema y el Chimy Ávila repitieron. Lo mismo pasa con el Valencia, pero en cinco. Cavani ha lanzado tres.
Getafe y Girona también han cambiado en algún momento de especialista. Los azulones han cambiado en cada uno de sus dos intentos, no convirtiendo ninguno de ellos. Mientras, los catalanes han usado a dos diferentes en sus cuatro tiros.
Todavía quedan dos tercios del campeonato y esta tendencia a la baja puede cambiar, pero de momento lanzar un penalti ya no es tan sinónimo de gol seguro.
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