Por Iris Velázquez. Para José Guadalupe Limón, su estancia en una gasolinera de Oriental, Puebla, es cada vez más frecuente. Los empleados ya le regalaron una playera con los logos de la empresa.
No tiene mamá y su padre lo lleva al trabajo para que no esté solo en casa. En su hogar no hay computadora y la televisión no sirve bien, por lo que se perdió los primeros programas del Aprende en Casa. Al enterarse, la jefa de la estación le prestó una computadora de su oficina para emparejarse en las lecciones.

Millones de niños tendrán clases de forma virtual, por medio de la televisión. Foto: Reforma
La gasolinera se ha convertido en su escuela, y los empleados y su padre en los maestros. Entre ellos, se han cooperado para comprarle plastilina, libros de cuentos y cuadernos para dibujar.
Con los debidos cuidados, le han enseñado también a calcular el cambio, a despachar combustible y ya también domina la emisión de facturas.
Lea Expertos ven limitaciones en clases por radio y TV de la SEP
-¿Extrañas la escuela? -, se le pregunta.
-Sí, por mis amigos y mis compañeros-, contesta.
Le vengo a dejar la comida a mi papá. Acá le ayudo a sacar un ticket, veo videos de Aprende en Casa, y de Matemáticas “, agrega sobre sus actividades durante la contingencia.
Aunque comenta que le ha encantado estar en la gasolinera, no pretende dedicarse a nada relacionado, sino aspira a ser ingeniero en sistemas computacionales.
“Mi tío es así y me gusta como trabaja”, se refiere al niño, quien asevera que una de las ventajas de este tiempo fuera del salón de clases ha sido pasar más tiempo con su papá.
Su padre, José, confiesa que su labor de “maestro” durante la pandemia le preocupa, ya que teme que su hijo no haya aprendido lo necesario.

“Sí se ha complicado un poquito, porque estábamos acostumbrados a que fuera toda la semana a la escuela. Allá en la casa se queda solo y de que esté en la casa, mejor me viene a dejar de comer y aquí nos ayuda un rato” , relata.
.

Deja un comentario