El destino fue caprichoso. Quiso que fuera Trent Alexander–Arnold el que hiciera casi campeón de la Premier League al Liverpool. El triunfo del Arsenal ante el Ipswich no permitía a los reds ganar la liga este domingo ante el Leicester City, pero el triunfo por la mínima (0-1), gracias al lateral diestro que, salvo sorpresa, será jugador del Real Madrid la próxima temporada, sí que permite al equipo de Slot celebrar su vigésima liga ante su gente en Anfield si supera al Tottenham el próximo domingo.
El King Power Stadium fue escenario de contrastes. El segundo peor equipo de la Premier, el Leicester, recibía al mejor del campeonato, el Liverpool. El cuadro de Van Nistelrooy podía consumar su inevitable descenso a Championship. El de Slot, dar el penúltimo paso hacia el título.
El técnico neerlandés no se guardó prácticamente nada. Van Dijk, quien siguió los pasos de Salah al renovar su contrato esta semana, comandó una defensa en la que no estuvieron ni Alexander–Arnold ni Robertson. Slot optó por Bradley en la derecha y Tsimikas en la izquierda.
Hermansen, un portero que se quedará en la Premier
El Liverpool salió a morder y a los 3 minutos rozó el gol gracias a un pase filtrado de Luis Díaz al primer toque que dejó solo a Salah ante Hermansen. El egipcio, que tuvo tiempo de levantar la cabeza y tomar aire, ajustó demasiado el balón, y tras tocar en los dos postes, salió escupido sin cruzar la línea de gol.
El Leicester consiguió dar su respuesta a los pocos minutos con un zurdazo de Ndidi, pero el intento del nigeriano, que congeló a Alisson, se topó con el poste izquierdo del brasileño. Con el empate a palos, el Liverpool empezó a atosigar a los foxes.

Mads Hermansen, portero del Leicester, completo un partido excelso ante el Liverpool / Rui Vieira / AP
El portero del Leicester, Hermansen, se convirtió en un auténtico muro que secó especialmente a Salah. Hasta tres ocasiones le sacó al egipcio en el primer tiempo, que desaprovechó una buena opción en los últimos minutos al rematar mal un centro algo elevado de Tsimikas al segundo palo, ya con el danés superado.
Después de pasar por vestuarios, el Liverpool, que registró 14 remates y 7 saques de esquina en los primeros 45 minutos, volvió al ataque con un misil de Szoboszlai y un mano a mano de Tsimikas. Tampoco pudieron superar a Hermansen.
El elegido fue Alexander-Arnold
La ‘muerte’ del equipo de Van Nistelrooy se estaba cocinado a fuego lento. Poco a poco, el muro que permitía soñar con ser de Premier una jornada más se iba resquebrajando. Y se vino abajo en el minuto 76. Caprichos del destino, el encargado de derribarlo fue el jugador de la plantilla con más ruido mediático en torno a su figura: un Alexander-Arnold que apunta a dejar el equipo este verano para firmar libre por el Real Madrid.

Alexander-Arnold celebra el 0-1 ante el Leicester / Rui Vieira / AP
El internacional inglés, que había ingresado al terreno de juego cinco minutos antes en el lugar de Bradley, cazó con la zurda un balón en medio del barullo que había en el área del Leicester para adelantar a los suyos. Acto seguido, se sacó la camiseta, corrió hacia la esquina en la que estaba su afición y explotó de rabia y alegría a partes iguales. En la cabeza de muchos reds había espacio para el triste pensamiento de que ese podía ser su último gol con el club de su vida.
El Leicester, merecidamente a Championship
El Liverpool no quiso hurgar en la herida del Leicester, que se convirtió oficialmente en equipo de Championship con el pitido final de Attwell tras una temporada desastrosa, y acompañará al Southampton de vuelta a la categoría de plata del fútbol inglés. Es cuestión de tiempo que el Ipswich Town cierre el descenso en la Premier, y que el Liverpool celebre el título de campeón de manera matemática.
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