¿Hay villanos mejores para cualquier tipo de historia contemporánea, en literatura o cine, que los nazis, los seguidores de la ideología racista, violenta y totalitaria de Adolf Hitler, cuyo régimen provocó la Segunda Guerra Mundial y es responsable del último gran genocidio judío? Es decir, ¿existe algún ejemplo de narración cuya lucha contra un enemigo peligroso esté más justificado, y resulte tan satisfactorio cuando muerde el polvo, que la referencia a los que se convirtieron en las mayores bestias negras del siglo pasado? Parece muy difícil, y bien lo sabe David Weil, creador de Cazadores (desde 2020) para Amazon Studios .
La trama de Cazadores es siempre intrigante, y en todo momento consigue nuestro interés permanente incólume
Tratándose de una cineasta primerizo que solo había actuado en una serie televisiva, la longeva The Young and the Restless (Lee Phillip y William J. Bell, desde 1973) y tres largometrajes sin importancia, como Construcción (Malcolm Goodwin, 2015), esta aportación representa un logro considerable por su parte . No requiere por la capacidad de realización efectiva, con directores tan experimentados como Nelson McCormick ( Southland ) o Michael Uppendahl ( Mad Men ), sino también un desarrollo de la trama siempre intrigante, que en todo momento logra que nuestro interés permanezca incólume.

Su potente planificación visual, ágil, nunca perezosa no desdeña ni los olvidados planos cenitales, ni los que se tuercen a lo Terry Gilliam ( Doce monos ) ni los primarios, aquellos que exigen lo mejor de los actores a los que enfocan. El uso frecuente de flashbacks sirve para contextualizar el pasado de los cazadores y los perversos nazis y para soportar las motivaciones de la caza, no exenta de incertidumbres morales. Y hay aquí inesperados detalles surrealistas televisivos, poperos e incluso propios de películas musicales y de animación, sin olvidar uno que apunta a la devastadora A dos metros bajo tierra (Alan Ball, 2001 -2005).
El colorido, la violencia perturbadora, la psicopatía y la BSO de Cristóbal Tapia de Veer nos recuerdan la serie Utopía
Los tonos vivos y alegres de su colorida recreación setentera contrastan con la violencia perturbadora al estilo de Utopía (Dennis Kelly, 2013-2014), con el mismo amarillo chillón en su cartel, algún personaje psicopático similar a su Lee (Paul Ready) pero también próximo al verborreico coronel Hans Landa (Christoph Waltz) de Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009) y, sin embargo, de ninguna manera con la categoría de icono que tiene Arby (Neil Maskell) en la serie británica. Y, sobre todo, también cuenta con las melodías alucinatorias de sintetizador en la partitura de Cristóbal Tapia de Veer .

Así, acaso no es casual que Wayne Yip ( Predicador ) haya dirigido dos episodios de Cazadores pues se había encargado de tres de los doce que suman las dos temporadas de Utopía o sea, un cuarto de esa estupenda ficción conspiranoica, incomprensiblemente cancelada. Por otro lado, los actores están impecables desde Logan Lerman (Jonah Heidelbaum) o Jerrika Hinton (Millie Morris) hasta Josh Radnor (Lonny Flash) o la adorable Carol Kane (Mindy Markowitz); y tal vez no hace falta ni mencionarlo, pero poder presumir con un título de la interpretación como Al Pacino (Meyer Offerman) es un lujo indiscutible .
Los inicios y los cierres de los episodios revisados cierta contundencia para impactarnos al poco de comenzar y que desean ver el próximo en una maratón , hasta la decena completa, en su plataforma de streaming . Y con los giros tremendos que nos descerrajan en un par de ocasiones —preparaos para que os dejen con la boca bien abierta, amiguitos—, David Weil y compañía se aseguran de que nos declaramos estamos a zamparnos una segunda temporada y que no se nos olviden la primera ni con amnesia anterógrada. Esperemos que Amazon Studios nos proporcione una nueva dosis de estos malditos bastardos contra la utopía nazi .
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