Rúben Amorim tiene un reto casi más importante que levantar a este Manchester United, conseguir romper el maleficio que pesa sobre Old Trafford y condena a cada uno de los fichajes que llegan al club. El último en confirmarlo, uno de los grandes talentos del fútbol inglés, Mason Mount, que se está apagando de red devil después de ser uno de los mejores jugadores de toda la Premier League en el Chelsea.
El futbolista inglés puso fin a su historia de amor en Londres el verano de 2023. Fue de una manera fría, tras un tira y afloja con el club para poder salir. No fue una venta cualquiera, se iba el ídolo de una generación que besó la gloria blue conquistando la segunda Champions de la historia blue.
Del Chelsea desde niño
Mount es del Chelsea desde que es un niño. Llegó a la entidad con seis años y pese a dos pequeños Erasmus anuales en el Vitesse (2017-2018) y en el Derby County (2018-2019), nunca se movió de Stamford Bridge traspasado. Hasta que la propuesta del United le llamó la atención, que pagó 64,2 millones de euros para traerlo a Old Trafford. Una temporada y media después, la nueva aventura está siendo una pesadilla.

Mason Mount, con el trofeo de campeón de la Champions / Agencias
Erik ten Hag, su entrenador hasta la llegada de Rúben Amorim, afirmó que el Chelsea “no quería venderlo. Querían retenerlo y muchas veces le ofrecieron un nuevo contrato. Pero él quería dar este paso“. Lejos de encontrar su mejor versión, hay demasiado motivos que no le están dejando brillar en Old Trafford.
Un gol y una asistencia
El balance es lapidario: 32 partidos, un gol y una asistencia. Para más inri, se tuvo que marchar del derbi de Manchester por una lesión en el minuto 12, desaprovechando una gran oportunidad para demostrar que, a diferencia del poco encaje que tenía en el sistema de Ten Hag, sí que podía ser valioso en el 3-4-3 de Amorim.
Aunque el precio de un futbolista lo marca quien lo paga, la cantidad económica que pagó el United supuso el primer ‘pero’ de su fichaje, especialmente, porque no era difícil imaginar cómo iba a encajar en el sistema de Ten Hag. En su mejor momento, con Thomas Tuchel, partía de la izquierda hacia el centro, siendo el conector del equipo en muchas ocasiones. Con el neerlandés, no acababa de casar en los extremos, pero tampoco en el centro del campo, por lo que llegaba para ser el suplente de Bruno Fernandes.

Mason Mount celebra su único gol con el United / Ian Walton
A todo ello, hay que sumarle las lesiones, que se cebaron con él prácticamente desde el primer día. La temporada pasada, Mount solo pudo jugar las dos primeras jornadas de Premier League antes de caer lesionado por un problema en los isquiotibiales. A finales de noviembre se volvió a lesionar. Esta vez, unos problemas musculares lo dejaron en el dique seco hasta el pasado 17 de marzo, cuando regresó en la victoria ante el Liverpool en los cuartos de FA Cup con 16 testimoniales minutos. En abril también se perdió dos partidos por problemas musculares, que volvieron a restarle encuentros, tres, en mayo.
La pesadilla continua
Este curso, más de lo mismo. Después de disputar las dos primeras jornadas de liga, se perdió los siguientes tres choques por problemas musculares. Las lesiones no le permitieron jugar ni un partido en octubre y se perdió el primer compromiso de noviembre. Regresó contra el Ipswich Town (1-1) el pasado 24 de noviembre, donde jugó cinco minutos para empezar a coger ritmo, y cuando parecía que el calvario estaba superado llegó el jarro de agua fría del derbi de Manchester.

Mason Mount, consolado por Amorim tras ser sustituido contra el Manchester City / EFE
En total, Mason Mount suma 32 partidos con el conjunto mancuniano, acumulando un solo gol y una asistencia. Sin duda, el mejor Mount está desaparecido en Old Trafford. ¿Le permitirán las lesiones tener la continuidad que tanto necesita para poder brillar con Amorim?
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