más madura, pero recuperando su mejor esencia

Maestro de nadie siempre intentó desafiar los cánones de las comedias con aires de dramas de las series de Netflix. La plataforma, cuya principal fuente de producción se centra en la serie, tenía un catálogo abarrotado de opciones idénticas en el 2015. El romance y la búsqueda del verdadero amor eran parte de una dinámica argumental de una buena cantidad de programas. Todos obsesionados con la soledad moderna.

Maestro de nadie narró una historia en apariencia sencilla con aires autorales, y agregó capas de complejidad psicológica a sus personajes. El resultado fue una colección de miradas sobre la soledad, el desarraigo y la búsqueda de identidad. Además de una combinación apropiada de un sólido guion, un reparto sólido y una premisa compleja. ¿Qué es el amor en una época que celebra lo inmediato y que busca la satisfacción sin compromisos?

La tercera temporada de la serie ya disponible en Netflix es una evolución de esa concepción de las emociones contemporáneas. El argumento toma la decisión de romper con sus líneas argumentales mayores para asumir el riesgo de una historia nueva. Y lo hace con una sensibilidad renovada, que además es una exploración en las obsesiones más recurrentes de la serie.

Hay una mirada mucho más adulta, consecuente y plena en la forma en que Maestro de nadie se hace preguntas sobre la naturaleza humana. También en la forma en que encuentra la forma de reformular el amor como centro motor de su trama. Si antes, los personajes de la serie tuvieron un recorrido doloroso y casi siempre irónico sobre la identidad, la tercera temporada abre una mirada hacia algo más complejo.

Por supuesto, la serie de Netflix tiene una personalidad única y confluyen varios factores en la forma cómo la tercera temporada se percibe a sí misma. Durante su larga ausencia en televisión, Maestro de nadie se enfrentó a varios problemas a la vez que pusieron en duda la continuidad de la serie. La reescritura del guion y las acusaciones de conducta inapropiada contra el protagonista de la serie, Aziz Ansari, llevaron a Maestro de nadie a una especie de incómodo limbo.

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