
El mundo experimenta uno de los mayores momentos de transformación de los últimos 75 años. Las consecuencias sociales, económicas y políticas de la crisis de la covid-19 ya han sido enormes y es probable que apenas estén empezando a resultar evidentes. En Estados Unidos, más de 40 millones de trabajadores han pedido el subsidio por desempleo desde mediados de marzo y cada vez más familias se ven arrastradas al límite de la pobreza. En todo el mundo, varios millones más de condiciones extremas aún más precarias y la previsión es que entre 40 y 60 millones de personas caigan por debajo del límite que delimita la pobreza extrema (menos de 1,90 dólares al día) en 2020.
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