En los últimos cinco años, en Honduras cerraron operaciones alrededor de 80 mil empresas debido a una multiplicidad de factores como cargas impositivas, violencia y bajo poder adquisitivo aseguró el miércoles una fuente del sector industrial.
“Nosotros tenemos conocimiento, de que por lo menos unas 80 mil empresas han sido cerradas en los últimos cinco años, precisamente, porque no aguantan la carga tributaria legal y la carga que imponen los extorsionistas”, aseveró el abogado de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), Santos Gabino Carbajal.
“Eso nos está llevando a la ruina como país”, contrastó el mal momento que vienen atravesando los empresarios, con la propaganda del gobierno en la que presenta indicadores económicos positivos.
“La verdad es que estamos en crisis, estamos terriblemente en un proceso que va a colapsar la economía y el país se va a ver en serios problemas. Hay, por lo menos, medio millón de personas que están desempleadas”.
En su momento, estas personas tuvieron una fuente de ingreso, pero que quedaron sin dinero cuando “sus empresas fueron cerradas, algunas de ellas están trabajando a la mitad de lo que trabajaban antes”.
Carbajal citó el caso de algunos emprendedores que han cerrado o simplemente dejan de invertir al hacer números con la carga tributaria que reporta el país del 18.5 por ciento, la mayor en toda la región.
“Los inversionistas, que es el campo en el que nosotros trabajamos, cuando les damos el cuadro de las cargas impositivas que debe pagar un empresario para una inversión, se van a otros países”.
La pérdida de empresas y de empleos se refleja en las cifras de afiliados al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) explicó el director ejecutivo de la Andi, Fernando García.
Durante este tiempo, dijo que se han creado de 25 mil a 30 mil empleos formales por año, mientras la Población Económicamente Activa (PEA) ha crecido hasta ubicarse en alrededor de cuatro millones de personas en edad y condición ótima para producir. “Las cuentas son duras, cuatro millones de habitantes, ochocientos mil tienen un empleo formal, tenemos tres millones doscientas mil personas que deberían estar trabajando formalmente y no lo están haciendo”.
El alto nivel de desempleo tiene efectos sociales fuertes y se ve manifestado en un estancamiento económico porque los empresarios “no tienen a quien venderle el producto o el bien. Esa es la realidad del país”, sintetizó García. (JB)
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