¿Y ahora quién es el favorito de la final de este domingo por la mañana (09.30 horas/Eurosport) en el Abierto de Australia? Cuando el nueve veces campeón Novak Djokovic fue deportado del país, las apuestas principales se centraron en su víctima en la final de 2021 y verdugo en el pasado US Open, además de número dos mundial y rey de la reciente Copa Davis, el ruso daniel medvedev. No contaba en el pronóstico inicial de la mayoría rafa nadal. Después de prácticamente seis meses sin competir, con el propio protagonista señalando que hace mes y medio temía por la retirada definitiva debido a la lesión en el pie izquierdo, la presión de hombre a batir se dirigió al moscovita, de 25 años.
La situación ha variado con los días. El impredecible Medvedev está donde se esperaba, aunque tuvo un pie fuera con dos conjuntos en contra ante el canadiense Félix Auger-Aliassime, a quien remontó además un punto de ‘match’. El último campeón en Melbourne que sobrevivió a una bola de partido fue, curiosamente, uno de los dos rusos que figura en el palmarés del evento: marat safin (2005). El otro fue Yevgeny Kafelnikov (2000).
Y, como anunciado carlos moya y saben muy bien quienes han seguido de cerca su trayectoria, “Rafa siempre vuelve”. En su enésima demostración de que no hay imposibles para él, que siempre encuentra el camino de superación. A los 35 y en una sexta final del Open de Australia y 29ª del Grand Slam, desarrollando un tenis que ha ido redondeando hasta elevarlo a un tenis que le hace merecedor de ser tan o más favorito que su adversario.
Vaya, una final abierta, que se prevé apasionante porque son dos personajes antagónicos en la forma y el contenido pero igual de sorprendentes. Son competitivos, con muchos as guardados en la manga según demande la situación. Es el inagotable ‘Big 3’ con la nueva generación de nueva enfrentada. Causaron baja Djokovic y Roger Federer, apareció Nadal. Incombustibles. Eternos. Y si hay un líder de los más jovencitos, éste es por méritos propios Medvedev. Dio el gran salto, conquistar un ‘grande’, ya va por su cuarta final desde que cediera, más inexperto y menos ambicioso, ante el español en la final del Abierto de Estados Unidos 2019.
“El 21 se sueña pero no se habla”, manifiesta Moyà, experimentando como entrenador y amigo de Nadal emociones fuertes. Es ahora mismo la cifra mágica, el número de la final. Trece Roland Garros, cuatro US Open, dos Wimbledon y un Open de Australia, el de 2009. Si son dos, récord. Nadal tomará ventaja en la carrera por ser el mejor de la historia. Al menos cuantitativamente y en el aspecto que más subraya la historia de este deporte: el Grand Slam. Una 21ª corona estará por vez primera por delante al balear, con Roland Garros como siguiente parada. Fue allí, en 2020, cuando se puso a la altura de Federer, antes de que llegara Djokovic en Wimbledon 2021. Y habrá cumplido ese anhelo de repetir en Melbourne, donde tantos infortunios le han apartado del doblete. Sería el cuarto tenista con dos o más victorias en cada ‘grande’, tras Rod Laver, Roy Emerson y Djokovic.
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“Ya es un regalo de la vida estar jugando a tenis. Es inesperado estar en la final, pero ahora quiero ganarla”. explica un Nadal que reconoce que “las cosas tienen más valor cuando cuesta conseguirlas, pero un Grand Slam más o menos no va a afectar a mi felicidad”.
Está a un paso del 21. Tan cerca, “pero continúa estando lejos, ¿no?”. Queda Daniil Medvedev. “Juego contra uno de los mejores del mundo, lo importante es que yo pueda jugar a un muy alto nivel”, razona el balear antes “de una gran batalla”, califica el ruso.
Es 3-1 Nadal en el palmarés. Salvo el estreno, todos fueron inciertos hasta la conclusión. Medvedev casi levantó dos sets en contra en la final del US Open 2019 (7-5, 6-3, 5-7, 4-6, 6-4). Para remontada, la del español semanas más tarde en las ATP Finals de Londres: 6-7, 6-3 y 7-6 levantando un 1-5 y bola de ‘match’. Se tomó la revancha el ruso en Londres 2020: 3-6, 7-6 y 6-3

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