
Tras conocer la sanción de la UEFA el viernes, camino de Mánchester desde Barcelona, Guardiola reunió a toda su plantilla el sábado por la tarde en la City Football Academy, el modernísimo centro de entrenamiento ciudadano. El entrenamiento había sido fijado a las 15:00 (hora local), pero antes, tras cinco días de libertad, el técnico quiso pedirle a los suyos la concentración total en las dos semanas decisivas que se presentan.
Guardiola le hizo mucho hincapié al vestuario y al staff sobre la responsabilidad y profesionalidad que exigiría la próxima quincena. Por ello, les explicó, había concedido vacaciones desde el aplazamiento del encuentro con el West Ham por el temporal Sabine, el pasado domingo. El de Santpedor, por ejemplo, aprovechó para irse a Barcelona. Agüero, invitado por el propietario, Sheikh Mansour, visitó Abu Dhabi. Cada uno invirtió su tiempo como vio conveniente, incluido el lesionado Raheem Sterling, que obtuvo permiso y es optimista para llegar a la cita del Bernabéu, el 26 de febrero.
Pero antes de que regrese la Champions hay faena, y por eso Guardiola vino a prohibir durante su intervención entrevistas, eventos, cenas familiares que tienen que hablar y, por supuesto, fiestas. Su pretensión no es solo que todos están concentrados al cien por cien, sino que además se transmite esa imagen. También subrayó tres claves de la rutina para este período de especial atención a cada detalle: entrenamientos buenos, alimentación cuidada y descanso adecuado.
El Manchester City recibe mañana, si las condiciones climatológicas lo permiten esta vez, Al West Ham. El domingo 22 visita al Leicester, al que el momento aventaja en un punto con un partido menos (el del West Ham), en un duelo crucial para el segundo puesto de la Premier. A Pep 'no le importa' la sanción: quiere amarrar cuanto antes la plaza aunque lo único seguro al día de hoy es que en la 2020-21 no jugará en Europa. El miércoles 26 va a Madrid, palabras mayores sobre todo porque el título liguero está imposible. Y el domingo 1 de marzo tiene la final de la Carabao con el Aston Villa.
En la charla del sábado, por supuesto, salió a la palestra el castigo de la UEFA. “Nosotros tenemos que demostrar que somos fútbol, no dinero. “Eso es algo de lo que se ocupa el club, no nosotros”, dijo Guardiola, que trasladó el mensaje positivo que perdió desde la desesperación sobre la legalidad con la que se trabajó.
A este respecto, en el Manchester City tuvo cierta calma porque considera que sus futbolistas están comprometidos con el proyecto. Además, de la gran mayoría de ellos tienen una vinculación considerable a medio y largo plazo a nivel de contratos. Sí, más preocupado en los casos en la que la duración de estos es menor, con un ejemplo claro: Sané finaliza en 2021, tiene al Bayern detrás y podría volver a su país.
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