El coronavirus no detiene su expansión por todo el mundo, tal grado que la Organización Mundial de la Salud ya advirtió que el mundo debe prepararse para una posible pandemia . Al momento de escribir esta publicación, el COVID-19 ha cobrado la vida de 2.770 personas, mientras que los casos confirmados superaron los 81.400. Aunque resultó complicado encontrar un punto positivo de esta situación, en China han visto una reducción significativa en los índices de contaminación .

Según un informe reciente de Carbon Brief el país redujo sus emisiones de carbono en un 25% durante las últimas dos semanas . La firma estima que la caída global de CO2, un total de 100 millones de toneladas, representa el 6% del período mencionado. Otro índice contaminante, la concentración de dióxido de nitrógeno, se redujo en un 36% en China.

Evidentemente, este cambio repentino tiene que ver con el refuerzo de las medidas de prevención como los encierros que deben atender a los pobladores. En las regiones más próximas en China, los automóviles particulares están guardados en casa, el transporte está fuera de servicio y la industria frenó sus operaciones directas. El mejor ejemplo de lo ocurrido lo estamos viendo con las empresas tecnológicas, lo que están en riesgo de no cumplir con las expectativas de ingresos ante los problemas en la producción de sus dispositivos.

La información mencionada que el descenso se debe, principalmente , a la reducción de la demanda de energía eléctrica pues su generación depende del carbón. Actualmente se encuentran en sus niveles más bajos de los últimos cuatro años, una situación que se ha replicado en la industria petrolera y en la fabricación de acero. A lo anterior hay que resumir las actividades cotidianas de la población. En Shanghái, por ejemplo, el tráfico disminuyó en un 40% desde que se produjo la alerta del coronavirus.

Año Nuevo chino. Sin embargo, todo vuelve a la normalidad en cuanto los trabajadores regresan a la actividad laboral. En 2020 no fue así; las autoridades se vieron obligadas a alargar el período “vacacional” a causa de la epidemia. Está prohibido viajar hacia otros territorios o celebrar reuniones públicas.

Desde entonces, la transmisión de automóviles ha sido gravemente afectada, ya sea por el cierre de los contratos o porque simplemente no tiene sentido adquirir uno en medio de la crisis. Entre el 1 y 16 de febrero, las ventas del sector automotriz chino cayeron un estrepitoso 92% . “La mayor parte de los permisos ha permanecido cerrada y los que han abierto apenas han recibido clientes”, mencionan.

Tras el coronavirus, un problema que se vislumbra es la manera en que China enfrentará el declive forzado de su manufactura. Si bien el gobierno se ha comprometido a ecologizar su economía, se teme que la promesa estará en el olvido ante la necesidad de salir rápidamente de la crisis . Una de las estrategias que podría seguir, y que tendrían un impacto negativo en el medio ambiente, es aumentar la producción para compensar el tiempo perdido.

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