El debate para la aprobación de la quinta prórroga del estado de alarma inauguró este miércoles un periodo de gran incertidumbre en el Congreso y en la política española. ERC, uno de los socios básicos para la investidura de Pedro Sánchez, lamentó el giro dado por el Gobierno en las negociaciones con Ciudadanos, reafirmó su posición negativa en esta votación, y avisó del resquebrajamiento del acuerdo que llevó al presidente socialista a La Moncloa, algo que pondría en peligro que se puedan sacar adelante los próximos Presupuestos. “Hoy enrabiamos a mucha más gente, llevándonos por delante el espíritu de la investidura, que despertó mucha ilusión”, ha asegurado el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián. El líder de Más País, Íñigo Errejón, se atribuyó para sus dos votos la salvación in extremis de este decreto de alarma pero también alertó: “La mayoría de la investidura se desvanece”. Ciudadanos, con sus 10 escaños, y PNV, con seis, ayudarán al Gobierno a que la prórroga continúe al menos 15 días. Desde Cs han aprovechado para advertir al presidente que ellos no son socios permanentes y que han sido los que le acompañaron en la investidura los que le están dejando solo.
El debate tuvo dos tiempos claramente divididos. Por un lado el duro y áspero duelo dialéctico, ya recurrente, entre el presidente Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Pablo Casado. Y por otro, la catarata de desmarques y avisos de divorcio de varios socios o posibles aliados del ejecutivo, entre los partidos de la izquierda y los nacionalistas, sobre todo por la elección a última hora de buscar el pacto para esta nueva prórroga del estado de alarma con Ciudadanos. Gabriel Rufián era el socio más esperado y no se dispersó con rodeos al recriminar al Ejecutivo que al “sacrificar” a su formación para pactar con Cs para salvar este escenario se pueda “llevar por delante, quizá de forma irremediable, el espíritu de la investidura”. Junts per Catalunya, Más País y hasta el BNG le hicieron indicaciones similares, aunque Errejón reveló que continuará por ahora en el sí.
El portavoz del PNV, Aitor Esteban, desde su escaño y sin alargarse demasiado, agradeció algunas correcciones del estado de alarma en la línea de favorecer la cogobernanza con las autonomías y anunció el apoyo básico también de los seis diputados de su formación.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había asegurado antes, al comienzo del pleno del Congreso para pedir apoyos para una quinta prórroga del estado de alarma contra la covid-19, que la vigencia de las medidas excepcionales que han funcionado hasta ahora no se extenderán “ni un día más de lo necesario”, pero ha advertido, ante esta delicada fase de la desescalada, que ahora “nadie tiene derecho a derrochar lo logrado juntos”. El jefe del Ejecutivo ha remarcado la importancia del consenso: “La unidad es la fuerza más poderosa, ha salvado miles de vidas y ahora la necesitamos para combatir la crisis económica y social y para salvar muchas empresas y empleos”. PP y Vox han atacado con dureza al Gobierno. “Es incapaz de proteger a los españoles más allá de con esta brutal reclusión”, ha considerado Casado. Vox ha animado a seguir con las protestas. “La España de los balcones y las cacerolas es imparable”, ha considerado.
Al líder de la oposición, Pablo Casado, no le han convencido esos argumentos y ha reiterado sus acusaciones más agrias para culpar a Sánchez de provocar el “caos”, estar “desbordado”, improvisar medidas “como pollo sin cabeza” y según la puja de la geometría variable que necesita cada 15 días para prolongar un estado de alarma que ha descalificado llamándolo “agujero negro para las libertades”.
Pedro Sánchez ha empleado casi una hora de su discurso inicial para explicar las razones de los cientos de medidas, planes, actuaciones y órdenes aprobadas por el Consejo de Ministros durante estas 10 semanas de estado de alarma prorrogado en España desde que se decretó por primera vez el pasado 14 de marzo. Ha sido una exposición justificativa de las respuestas excepcionales puestas en marcha ante una situación tan excepcional como la sufrida por la pandemia. Su conclusión ha sido clara: la crisis no era previsible, ha afectado a todos sin banderas ni barreras, ni fronteras ni ideologías, y la propuesta del estado de alarma ha sido legal y, sobre todo, ha funcionado. Sánchez ha defendido sus actuaciones, pero también ha pedido perdón por los errores “por la urgencia, la excepcionalidad y la ausencia de precedentes”.
Sobre la nueva prórroga del estado de alarma, ahora de otros 15 días pese a que su intención en las últimas fechas era que se hubiera alargado hasta finales de junio para que fuese la última y dejar de estar a la intemperie de las cada vez más complejas negociaciones políticas en el parlamento, Sánchez ha asegurado que será diferente, que solo tendrá como mando único al ministro de Sanidad, Salvador Illa y que fomentará más la cogobernanza con las autonomías. El líder socialista, además, ha defendido que no ve ningún beneficio a levantar ahora esa situación pese a las peticiones de distintos grupos políticos, ha minimizado al máximo los recortes padecidos durante estas semanas en los derechos individuales y fundamentales y enfatizado que dar por terminado el estado de alarma sería “una irresponsabilidad extraordinaria”.
El jefe de Gobierno ha destacado que, a partir de ahora, gran parte de la gestión diaria de la salida esperanzada a esta crisis dependerá de las comunidades autónomas, y les ha pedido responsabilidad y les ha agradecido el trabajo y la colaboración, sin distinciones. “Nadie tiene derecho a derrochar lo que hemos hecho juntos; el virus lo ha parado el pueblo español”, ha defendido Sánchez.
Sánchez ha detallado las actuaciones, planes y ayudas aprobadas en este periodo para paliar las necesidades de los más vulnerables, unas medidas que han supuesto un coste de 138.900 millones de euros. El presidente ha destacado que, por eso, uno de los objetivos más inmediatos es poner en marcha el ingreso mínimo vital y ha vuelto a demandar ayuda a los partidos.
Sánchez no logró convencer al PP, ni a Vox con su intervención. El líder del PP, Pablo Casado, le ha llegado a preguntar al presidente si realmente sabe lo que es la democracia y le ha descalificado por intentar conducir la crisis “como pollo sin cabeza”. El dirigente popular entiende que Sánchez es culpable “por su negligencia de no haber podido salvar miles de vidas y miles de puestos de trabajo”. Casado apuntó en toda su alocución, en esta ocasión leída, contra Sánchez de manera muy personal: “Usted no sabe lo que nos pasa, y eso es lo que nos pasa”. Y luego arremetió contra el presidente porque le ve “desbordado”, mintiendo y contando falsedades sobre la pandemia, su evolución y cómo enfrentarla.
Pablo Casado acusó sin concretar al presidente de tener controlada a la sociedad, las redes sociales, los medios de comunicación y querer hacerlo ahora con la calle con las restricciones a las protestas aplicadas por las fuerzas de seguridad si no se cumplen los criterios de sanidad y de distanciamiento físico acordadas. El líder del PP tildó de “ocurrencias” y de “tomadura de pelo” las actuaciones y “homilías” del presidente y le reprochó que ahora intente con estas peticiones últimas de prórrogas del estado de alarma “echar la culpa a los demás y repartir sus responsabilidades”. Casado concluyó: “Su plan ha sido un fracaso, todo le ha salido mal”.
El dirigente del PP condenó los escraches a ministros y responsables del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos pero les recordó que algunos de ellos los justificaron en el pasado cuando los sufrieron miembros de gabinetes populares. Y exhortó a Sánchez a no ocuparse tanto de las protestas y caceroladas de la calle Núñez de Balboa y otras zonas de Madrid y más de las colas de gente pidiendo comida en otros barrios, como Aluche.
Casado cuestionó la estrategia de la geometría variable a la hora de buscar socios políticos del presidente para sustentar sus peticiones de prórrogas del estado de alarma y las identificó con una puja al mejor postor entre “separatistas y batasunos” y partidos a favor de destruir España que le han tomado la medida y que cada vez le van a exigir más. Fue ahí cuando el presidente del PP habló de que a Sánchez le gusta “el despotismo administrativo” porque en este periodo extendido de alarma que tachó de “aberración jurídica” ha sacado adelante excepcionalmente 210 normas para regular múltiples situaciones y acabó por vaticinar que las caídas de ingresos y del PIB llevarán al país a la necesidad de pedir un rescate a Europa con mayores recortes de derechos para España.
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