
Las hojas insinúan cómo dibujar los árboles. Los troncos rara vez son rectos, el viento o la topografía los inclina. Tampoco suelen ser marrones aunque mucha gente los pinta marrones por inercia. Durante algunas estaciones, un árbol es poco más que un tronco sobre el que las ramas se retuercen caprichosas porque se desarrollan en lugares insólitos y buscan el sol. No hay copas de árbol con forma de globo, son más bien airosas y en ellas las hojas están sueltas, vivas. Entre las palmas de las palmeras tiene que poder correr el aire. Y el aire corre entre los dibujos y consejos que da el ilustrador Santi Sallés en el libro Verde al natural (Gustavo Gili). Este diseñador gráfico explica técnicas y trucos para dibujar la naturaleza.
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