VUWL: Los posibles escenarios de recuperación económica tras el coronavirus |TECNOTVHN

Una cosa que gusta especialmente a los economistas es la de buscar nombres con los que bautizar las crisis y recesiones que periódicamente sufrimos. De este modo, al conocido como “crack del 29” o la depresión por el “pinchazo de las puntocom” tendremos que sumar el escenario al que nos enfrentamos desde hace semanas y que muchos empiezan ya a llamar como “El Gran Confinamiento”.

Las medidas de reclusiónla paralización de gran parte de las actividades productivas o la súbita implantación del teletrabajo han generado en el curso de unas pocas semanas que los pronósticos de crecimiento para este año hayan perdido validez. Si hay un punto en el que analistas, empresarios o financieros coinciden es que tras la crisis sanitaria nos enfrentaremos a una de carácter económico. Y aunque a día de hoy es imposible saber la profundidad y duración de esta, sí que podemos establecer que se dará alguno de los siguientes 4 escenarios. 

De Migren art. Shutterstock.com

De Migren art. Shutterstock.com

V, el horizonte más deseado

Antes de que pudiéramos ver el verdadero alcance que el Covid iba a tener se hablaba de una recuperación en forma de V. El súbito parón de la actividad, con una economía funcionando a medio gas por un período de semanas o meses implica una bajada brusca del PIB que podría extenderse por un par de trimestres. Tras acabar o relajarse las medidas de confinamiento se pasaría a un repunte, con una tasa de crecimiento que a finales de año permitiría que volviéramos a tener la misma renta per cápita que antes de la crisis y recuperar todo el empleo destruido.

Todavía es pronto para descartar este escenario, pero dado que a estas alturas la curva de infectados y fallecidos por la enfermedad no está en fase de estabilización y que las medidas de confinamiento, en muchos países, se están extendido más allá de lo previsto inicialmente, no parece posible una recuperación bajo este formato.

U, el escenario más probable

Guarda similitudes con el anterior en términos de aumento brusco del desempleodesaparición del tejido empresarial y pérdida de poder adquisitivo, pero en este caso la recuperación de todo lo anterior no llegará de forma tan rápida.

Se necesitará más tiempo para volver a la normalidad, y además la implantación de ciertas medidas para evitar rebrotes acaban también por afectar a las empresasmuchas de las cuales son incapaces de adaptarse a este nuevo panorama. En este caso volveremos a ver tasas de crecimiento en el segundo o tercer trimestre de 2021. Además, la paralización de la economía por tanto tiempo provoca que algunos indicadores como la deuda pública o el déficit se disparen por encima de lo previsto, que a su vez implica aplicar en un futuro planes de austeridad con el fin de estabilizar las cuentas públicas.

W, un panorama agitado

Cabe la posibilidad de alternar periodos de crecimiento con otros de recesión. Se daría si tras relajar las medidas de confinamiento hay repuntes en el número de casos por no seguirse las medidas de distanciamiento social o pautas sanitarias. También puede darse si surgen nuevas cepas del mismo virus que son capaces incluso de afectar a personas que ya lo habían superado.  

Países como Japón o Singapur están ya inmersos en este escenario, puesto que si hace unos meses habían logrado reducir a unas pocas decenas los casos de infectados a través de diversas medidas, recientemente han tenido que endurecerlas por el crecimiento en el número de contagios. En este caso resulta imposible saber no tan sólo como se comportará la economía en los próximos meses o años, sino incluso el poder pronosticar cuando volveremos a un escenario de normalidad como el de antes de la irrupción de la pandemia o incluso si llegaremos a hacerlo algún día.

L, la previsión más pesimista 

En este caso ya se hablaría no de una recesión, sino de una depresión en el sentido más estricto. Resulta incierto determinar cuándo el PIB volverá a crecer de forma que se pueda generar empleoasí como el momento en el que el déficit público se pueda contener. La reactivación de la economía puede durar desde años a incluso décadas en el peor de los casos. Obviamente un escenario así tendría consecuencias más allá de lo económico, y la inestabilidad política y social se extenderían globalmente alterando el orden mundial.  

Dependiendo de la aparición más o menos temprana de una vacuna, de la realización de test masivos para conocer el número real de afectados o de la implantación de medidas adecuadas de cara a frenar la expansión podemos entrar en uno u otro escenario, incluso cabe la posibilidad de que estos se alternen. La falta de una estrategia global también provoca que no pueda hacerse una única previsión uniforme para todos y que esta sea distinta de un país o región a otro. Lo único cierto es que cualquier predicción realizada bajo los supuestos actuales, con un carácter tan volátil, mantiene un elevadísimo margen de error.  

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