
Si lo primero que necesita un cuarto propio conectado es conexión y una puerta, lo que necesita un cuerpo propio conectado son párpados. Un cierre que ayude a pensar ya frenar la inercia del mundo en línea intrusivo en requerimientos, disponible todo el tiempo, donde aparecemos juntos pero habitualmente desactivados en lo colectivo, con las compuertas de la intimidad en riesgo de quedar abiertas, más libres aquí o allí, pero difuminando la desigualdad de muchos escenarios donde la conciliación y la materialidad de las vidas pueden pasar inadvertidas ….
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